INTA y UNSE celebran el Día del Ambiente con una jornada de restauración en plantación de algarrobo blanco

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En el marco del Día del Ambiente, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE) llevaron a cabo una actividad conjunta en una plantación de algarrobo blanco (Neltuma alba) de dos años, ubicada en el Campo Experimental del INTA Santiago. Esta colaboración, que involucra a varias instituciones, se centra en investigar y mejorar las técnicas de manejo de las plantaciones de algarrobo para optimizar su producción.

La jornada contó con la participación de destacadas figuras académicas y estudiantes: la Dra. María Graciela Senilliani y la Dra. Analía Guzmán, docentes de la Facultad de Ciencias Forestales de la UNSE, junto con los estudiantes Virginia Ibañez y Juan Pablo Santillán. Por parte del Grupo de Producción Forestal del INTA, estuvo presente la Ingeniera Forestal Adriana Gómez, con el apoyo del Ingeniero Forestal Bernardo Ferraris y personal de apoyo del Campo Experimental.

Para dar inicio a la actividad, la Ingeniera Gómez compartió importantes conceptos sobre el Día del Medio Ambiente, destacando las acciones de divulgación, concientización y acción que se realizan en esta fecha. Este año, el mensaje se centra en la restauración de tierras, con el objetivo de detener la desertificación y generar resiliencia a la sequía, bajo el lema: “Nuestras tierras, nuestro futuro. Somos la generación restauración”. Gómez enfatizó que, aunque no se puede retroceder en el tiempo, es posible restaurar los ecosistemas, y una de las formas más efectivas de hacerlo es mediante la reforestación.

En este contexto, se resaltó la utilización del algarrobo blanco como una especie clave para la restauración de áreas degradadas, debido a su notable tolerancia a la salinidad. Las investigaciones y experimentos en curso han demostrado que las plantaciones de algarrobo no solo ayudan a recuperar terrenos deteriorados, sino que también crean hábitats para otras especies vegetales y animales, mejorando las condiciones del suelo, agua, temperatura y luz.

Durante la jornada, las docentes explicaron detalladamente los conceptos de poda, una práctica silvicultural esencial que consiste en cortar las ramas del árbol para mejorar su forma y obtener un tronco de mejor calidad. Se explicó que es crucial controlar la intensidad de la poda para evitar la proliferación de brotes en el próximo período vegetativo. Se recomienda podar entre el 50% y el 65% de la biomasa, utilizando herramientas adecuadas como podones o tijeras de podar, dependiendo del diámetro de las ramas. Además, se deben eliminar las ramas codominantes seleccionadas según su vigor, rectitud y sanidad, y extraer las ramas podadas del lote para facilitar su posterior transitabilidad.

Para finalizar la jornada, los participantes llevaron a cabo la práctica de poda en toda la plantación, aplicando los conocimientos adquiridos y contribuyendo activamente a la restauración del ecosistema. Esta actividad no solo fortaleció los lazos entre el INTA y la UNSE, sino que también subrayó la importancia de la colaboración y la acción conjunta en la lucha por un futuro más sostenible y resiliente.

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