Monitoreo del Río Salado revela calidad aceptable para animales, pero riesgos para el riego

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Desde la Agencia de Extensión Rural (AER) de Añatuya, se lleva a cabo un monitoreo sistemático mensual de la calidad del agua del río Salado, específicamente en el puente sobre la ruta provincial 92. Este estudio se enfoca en tres parámetros básicos: pH, conductividad eléctrica y sólidos disueltos totales. Estos indicadores son fundamentales para evaluar la idoneidad del agua tanto para el consumo animal como para el riego agrícola.

Resultados del análisis

Los datos obtenidos en el último relevamiento indican que la calidad del agua del río Salado es muy aceptable para la bebida animal. Sin embargo, el uso del agua para riego presenta un moderado riesgo de salinización. Este hallazgo es crucial para los productores agrícolas y ganaderos de la región, quienes deben considerar estos factores en sus prácticas diarias.

Efectos de las sales en el organismo animal

Las diferentes especies animales tienen distintas tolerancias a las concentraciones de sales en el agua. En términos de mayor a menor tolerancia, el ganado caprino y ovino se sitúan a la cabeza, seguidos por el bovino de cría, el bovino de invernada, y el lechero. Los más sensibles son el ganado equino, el porcino, y finalmente las aves. Además, los animales jóvenes son los que menos toleran las aguas saladas.

Es importante destacar que el consumo de pastos secos aumenta la ingesta de agua, lo que a su vez reduce la tolerancia a las sales. El grado de acostumbramiento al agua salina también juega un papel crucial. Los animales nacidos y criados con agua salina pueden adaptarse sin mayores problemas dentro de ciertos límites, mientras que aquellos acostumbrados a aguas dulces pueden sufrir trastornos al consumir agua salina, aunque estos efectos pueden disminuir con el tiempo de adaptación.

Peligro de salinización del suelo

La salinización del suelo es un problema significativo cuando se utiliza agua de riego con alta concentración de sales. Las sales solubles en el suelo pueden provocar un “efecto de sequía”, dificultando que las plantas absorban agua adecuadamente. Este fenómeno es el resultado del equilibrio entre las sales aportadas por el agua de riego y las eliminadas por el drenaje debido a lluvias o riegos de lavado.

Para los agricultores, es esencial considerar factores como la concentración salina del agua, la permeabilidad del suelo, la evapotranspiración potencial durante el ciclo de cultivo, y la duración de los periodos de déficit hídrico. Estos elementos determinan la viabilidad del uso del agua del río Salado para el riego y su impacto a largo plazo en la productividad agrícola.

En conclusión, mientras que el agua del río Salado se considera adecuada para el consumo animal, su uso en riego debe gestionarse con cuidado para evitar la salinización del suelo. Las prácticas agrícolas y ganaderas deben adaptarse a estos hallazgos para garantizar la sostenibilidad de los recursos naturales y la salud de los animales en la región.

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