Para las economías regionales, mayo estuvo marcado por “la caída en la demanda y el aumentos de costos”

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El panorama económico productivo de las economías regionales mostró en mayo una “preocupante combinación” de señales. Según el semáforo de Coninagro, la simbología con la cual la entidad cooperativa que integra la mesa de enlace evalúa la situación de las actividades productivas, 15 rubros tienen luz roja, 1 amarilla y solo 3 verde, lo que configura un escenario complicado para sectores clave del país.

En ese sentido, el informe que analiza el pulso del campo argentino, reveló una tendencia: baja demanda, calificada como “sin precedentes”, que está impactando de manera significativa en la actividad económica.

Esta “falta de interés” del mercado, tanto a nivel interno como externo, está generando un efecto dominó en la cadena productiva, sin expectativas de inversión a largo plazo, explicaron.

Asimismo, una de las causas que contribuyen a este panorama es la “persistente escalada de los costos de producción. En abril, los costos aumentaron a una velocidad mayor que la inflación, una tendencia que se consolidó durante mayo”. Este fenómeno, combinado con la baja demanda, pone a prueba “la capacidad de adaptación y supervivencia de los productores”, señalaron.

Producto por producto, el análisis del semáforo revela una diversidad de situaciones

En tanto, el algodón, por ejemplo, enfrenta problemas de calidad en algunas regiones, con precios que no logran alcanzar los niveles inflacionarios. Mientras tanto, el arroz muestra signos de recuperación en superficie, pero las exportaciones no son lo suficientemente robustas. El semáforo sigue en color verde.

A su vez, el sector avícola mantiene una estabilidad relativa, con niveles de producción y consumo estables, aunque los precios se mantienen por debajo de la inflación. Los precios de novillo y ternero en la producción de carne bovina registraron un incremento promedio del 4% durante abril. Sin embargo, a pesar de este aumento, los niveles de producción, medidos a través de la faena, están mostrando disminuciones desde diciembre. Además, la demanda tanto a nivel nacional como internacional se encuentra en sus niveles más bajos en la última década, lo que lleva a cambiar el color del semáforo de verde a rojo claro para este sector.

Por otro lado, el sector de los cítricos dulces mostró una luz roja debido a los bajos precios actuales. La esperanza reside en la llegada del otoño y el invierno, períodos cruciales para la nueva cosecha de estos productos, que podrían impulsar un cambio en la situación económica de este sector.

En este contexto, la producción forestal también experimentó desafíos, con precios del bosque implantado que se mantienen al nivel de la inflación o ligeramente por encima. Sin embargo, el nivel de demanda “es notablemente bajo”, lo que se refleja en una disminución en las exportaciones. Estos factores llevan a colocar la actividad en el semáforo en la categoría roja.

A la vez, las hortalizas continúan mostrando una volatilidad de precios que cambia mes a mes, reflejando la inestabilidad en este sector. Mientras tanto, la producción de leche sigue en rojo este mes, con el precio productor apenas por encima de la inflación y costos que siguen la misma tendencia. La baja producción de litros y una reducción en las exportaciones, sumado a una disminución en el consumo interno, colocan a este sector en una posición desfavorable.

Por otro lado, la producción de mandioca enfrenta precios significativamente por debajo de la inflación y competencia proveniente de importaciones de Paraguay. En contraste, la producción de maní muestra signos de estabilidad, con una recuperación en superficie y producción, aunque los precios aún no reflejan este crecimiento de manera significativa, manteniendo así la conclusión de estabilidad en el semáforo, en verde.

A la vez, la producción de vino y mosto culmina su cosecha con volúmenes menores a lo esperado, mientras que los precios del vino en la Bolsa de Mendoza muestran una notable estancamiento, situándose en menos de la mitad de la tasa de inflación.

Los envíos al mercado interno y de exportación también experimentan una disminución interanual. El seguimiento del costo energético es crucial en este sector, y se aguarda la liberación de los nuevos precios una vez que se elabore el vino, lo que se espera para mediados de año.

En cuanto a la yerba mate, los precios para el productor se mantienen estancados, y anticipan “un empeoramiento de la situación en el próximo mes”.

El consumo muestra una estabilización en los volúmenes, mientras que la sobreproducción y las importaciones plantean un panorama complicado. Con estos indicadores, la actividad pasó de verde a rojo en el semáforo económico.

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