17 May, 2026
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Agua que vuelve: un logro comunitario en Santo Domingo

Agua que vuelve: un logro comunitario en Santo Domingo

En el marco del Día Mundial del Agua, celebrado el 22 de marzo, se renueva la importancia de garantizar el acceso a este recurso esencial para la vida. En Santiago del Estero, esa reflexión se traduce en hechos concretos: en el paraje Santo Domingo, departamento Figueroa, una comunidad logró recuperar su sistema de agua gracias al trabajo colectivo y al acompañamiento técnico del INTA.

La experiencia fue impulsada por el Grupo Santo Domingo, integrante de DUFINOC (Delegados Unidos Figueroa Norte Once Comunidades), y representa mucho más que la reparación de una infraestructura. Se trata de una historia de organización, compromiso y construcción conjunta, donde el acceso al agua dejó de ser una dificultad cotidiana para convertirse nuevamente en un recurso disponible para la producción y la vida rural.

El sistema comunitario, construido originalmente alrededor de 2017, había quedado fuera de servicio. Durante casi un año, las familias y los técnicos trabajaron en su recuperación: se reacondicionó el molino de viento que permite extraer agua de un pozo, se repararon sus aspas, se puso en funcionamiento la bomba y se volvió a erigir la estructura de forma segura. Paralelamente, se restauró el tanque australiano, que había sufrido filtraciones, permitiendo nuevamente el almacenamiento del recurso.

Como parte de este proceso, también se incorporaron soluciones prácticas y adaptadas al contexto local. Los propios productores construyeron bebederos con tachos de metal, una alternativa sencilla, económica y durable que puede ser replicada por otras familias rurales. Este tipo de tecnologías apropiadas no solo resuelven necesidades inmediatas, sino que fortalecen la autonomía de las comunidades.

El sistema recuperado tiene una capacidad significativa: el tanque almacena hasta 42.000 litros, mientras que los bebederos alcanzan los 250 litros. El pozo, de 9 metros de profundidad, se complementa con una represa de grandes dimensiones que actúa como reserva estratégica en épocas críticas. En total, el sistema abastece a cinco familias, permitiendo el cuidado de aproximadamente 120 cabras y 50 vacas, lo que impacta directamente en la producción y el sustento local.

Detrás de este logro hay una articulación clave entre saberes técnicos y conocimientos del territorio. Los trabajos fueron financiados a través de proyectos del INTA y contaron con el acompañamiento de los técnicos Ramón Fernández, David Arias Paz y Marcelo Contreras, junto a la colaboración de Sergio Maldonado, quienes trabajaron codo a codo con las familias.

Esta experiencia demuestra que el derecho al agua, reconocido en distintos marcos legales, puede hacerse realidad cuando se combinan organización comunitaria, apoyo institucional y tecnologías pensadas desde el territorio.

En un contexto donde el acceso al agua sigue siendo un desafío para muchas zonas rurales, iniciativas como la de Santo Domingo marcan un camino posible, donde el esfuerzo colectivo logra que, una vez más, el agua vuelva a correr.