Estrategias para manejar el ganado ante excesos hídricos
Frente a un escenario marcado por intensas precipitaciones e inundaciones en amplias zonas del norte argentino, especialistas del INTA difundieron una serie de recomendaciones destinadas a reducir el impacto sobre los sistemas ganaderos y sostener la producción en condiciones adversas.
La situación afecta a distintas regiones del país, sobre todo aquellas donde se registran grandes precipitaciones en pocos días. A este panorama se suma el agua que escurre desde otros lugares, agravando aún más el anegamiento de campos y caminos rurales.

Uno de los principales problemas detectados es el anegamiento de caminos de tierra, situación que dificulta el acceso a los establecimientos y provoca aislamiento. En el caso de los campos ganaderos, las inundaciones afectan principalmente a las zonas bajas e inundables, obligando en muchos casos al traslado de la hacienda por falta de sectores secos o dormideros adecuados.
Ante este contexto, desde el área de Ganadería del INTA Reconquista advirtieron sobre la necesidad de planificar estrategias de manejo, especialmente teniendo en cuenta el fenómeno climático Niño pronosticado para los próximos meses. Según señalaron, las consecuencias podrían extenderse durante el otoño, el invierno y la primavera, por lo que será fundamental anticiparse con decisiones vinculadas al rodeo, la alimentación, la sanidad y la infraestructura.

Entre las principales recomendaciones figura la evaluación de la situación de cada establecimiento y, en escenarios críticos, la reducción de la carga animal. En ese sentido, se aconseja priorizar las categorías más estratégicas, como vientres de mejor desempeño y vaquillonas de reposición, mientras que se sugiere avanzar en la venta de animales menos eficientes o con menor proyección productiva.
También se recomendó prestar atención especial a los toros en servicio y analizar alternativas de manejo para terneros, novillos y vaquillas, como el destete precoz, el engorde a corral o la venta anticipada.

Otro aspecto clave es el manejo del pastoreo. Los técnicos remarcaron la importancia de conocer la disponibilidad real de forraje y organizar el uso de los potreros según la evolución del agua y la humedad del suelo. Para ello, aconsejan diferir potreros, evitar la sobrecarga de los pastizales naturales y utilizar alambrado eléctrico para facilitar la rotación. Asimismo, se destacó la necesidad de contar con reservas forrajeras o planificar con anticipación su compra o confección, especialmente de cara a los próximos meses.
En materia sanitaria, el INTA alertó sobre el elevado riesgo de enfermedades asociadas a la humedad y el barro, como leptospirosis, carbunclo y pietín. Por ello, recomendaron reforzar los planes de vacunación y realizar monitoreos permanentes del estado sanitario de los animales.

Los especialistas también hicieron hincapié en la importancia de mantener en condiciones las instalaciones para facilitar los movimientos y tratamientos sanitarios. En los casos donde sea necesario recurrir al encierre a corral, indicaron que se debe asegurar una superficie mínima de ocho metros cuadrados por animal, con al menos cinco metros cuadrados secos destinados al descanso.
Finalmente, desde el INTA remarcaron que cada establecimiento deberá adaptar estas recomendaciones a sus condiciones particulares y al tipo de ambiente donde se encuentra. En ese sentido, subrayaron que la planificación, el monitoreo constante de los pronósticos climáticos y la toma oportuna de decisiones serán fundamentales no solo para atravesar la emergencia, sino también para acelerar la recuperación productiva una vez que disminuyan los excesos hídricos.