7 July, 2026
Destacadas Locales

Conservar el suelo es cuidar el futuro de la producción

Conservar el suelo es cuidar el futuro de la producción

Cada 7 de julio se conmemora el Día Mundial de la Conservación del Suelo, una fecha que invita a reflexionar sobre la importancia de uno de los recursos naturales más valiosos para la vida y la producción de alimentos. Mucho más que el soporte donde crecen los cultivos, el suelo es un sistema vivo que se forma a lo largo de miles de años, almacena agua, recicla nutrientes, alberga una enorme biodiversidad y contribuye a la regulación del clima.

Sin embargo, este recurso enfrenta un proceso creciente de degradación en distintas regiones del mundo. La erosión hídrica y eólica, la pérdida de materia orgánica, la compactación, la salinización, la contaminación y el uso inadecuado del suelo reducen su capacidad productiva y ponen en riesgo la sustentabilidad de los sistemas agropecuarios.

En Argentina, millones de hectáreas presentan algún grado de deterioro como consecuencia de décadas de actividad agrícola y ganadera, sumadas a condiciones ambientales cada vez más exigentes.

En el este de Santiago del Estero, área de influencia de la Estación Experimental Agropecuaria Quimilí y sus Agencias de Extensión Rural, estas problemáticas adquieren características particulares. La región combina sistemas agrícolas y ganaderos con precipitaciones muy variables, altas temperaturas durante el verano y frecuentes períodos de sequía.

A ello se suman suelos con bajo contenido de materia orgánica, sectores vulnerables a la erosión eólica, procesos de compactación asociados al tránsito de maquinaria y, especialmente en zonas bajo riego, riesgos de salinización y sodificación cuando el manejo del agua y del suelo no es el adecuado.

Frente a este escenario, la conservación del suelo deja de ser una alternativa para convertirse en una necesidad. En los últimos años, numerosos productores de la región han incorporado prácticas de manejo que permiten preservar este recurso y mejorar la sustentabilidad de sus sistemas productivos. Entre ellas se destacan la siembra directa, las rotaciones de cultivos y el mantenimiento de cobertura con rastrojos, estrategias que ayudan a disminuir la erosión, favorecer la infiltración del agua y conservar la humedad del suelo.

Asimismo, la incorporación de gramíneas y pasturas contribuye al aumento de la materia orgánica y mejora la estructura del suelo.

En los establecimientos ganaderos, el manejo racional del pastoreo también desempeña un papel fundamental. Evitar la sobrecarga animal y permitir la recuperación de la cobertura vegetal favorece la conservación del recurso. Del mismo modo, la implementación de sistemas silvopastoriles, el mantenimiento de cortinas forestales y la protección de los montes nativos ayudan a reducir la acción del viento, proteger el suelo y preservar los servicios ecosistémicos.

En las áreas bajo riego, los análisis periódicos de suelo y agua son indispensables para prevenir problemas de salinidad y sodicidad. Cuando las condiciones lo requieren, la aplicación de enmiendas como el yeso agrícola, junto con un manejo adecuado del drenaje y del riego, permite recuperar la estructura del suelo y mantener su productividad a largo plazo.

La incorporación de nuevas tecnologías representa otra herramienta clave para avanzar hacia una producción más sostenible. El uso de imágenes satelitales, drones equipados con sensores multiespectrales, agricultura de precisión y sistemas de monitoreo permanente permite identificar diferencias de productividad, detectar procesos de degradación en etapas tempranas y tomar decisiones de manejo más eficientes.

No obstante, ninguna innovación tecnológica reemplaza el conocimiento y el compromiso de quienes trabajan la tierra. La conservación del suelo requiere planificación, capacitación y una visión de largo plazo, entendiendo que las decisiones que se toman en el presente tendrán impacto directo sobre las generaciones futuras.

En este sentido, la Estación Experimental Agropecuaria Quimilí del INTA impulsa el manejo sustentable de los sistemas productivos mediante actividades de capacitación, ensayos a campo, monitoreo, asistencia técnica y el trabajo articulado con productores, escuelas agrotécnicas e instituciones de la región. La construcción de sistemas productivos más resilientes depende del compromiso conjunto de todos los actores del territorio.

En este Día Mundial de la Conservación del Suelo, la invitación es a renovar el compromiso con un recurso que tarda siglos en formarse y que puede degradarse en apenas unos años. Conservar el suelo es preservar la productividad, proteger el ambiente y garantizar el futuro de la producción agropecuaria del este santiagueño.