16 October, 2026
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El pádel mueve casi US$ 8.000 millones en el mundo

El pádel mueve casi US$ 8.000 millones en el mundo

El pádel dejó de ser una actividad concentrada en unos pocos mercados para convertirse en una industria global con un importante impacto económico. El crecimiento de la cantidad de jugadores, la expansión de la infraestructura y el desarrollo de servicios vinculados con la práctica impulsaron un negocio que abarca desde el alquiler y la construcción de canchas hasta la venta de equipamiento y la organización de torneos.

El informe anual 2026 de la Federación Internacional de Pádel (FIP), elaborado junto con la consultora OpenEconomics, dimensiona el alcance de esta actividad: el gasto anual asciende a US$ 7.930 millones, mientras que su contribución al producto bruto interno (PBI) mundial alcanza los US$ 9.980 millones. Además, el sector sostiene más de 235.000 puestos de trabajo a tiempo completo.

La producción económica total vinculada con el pádel se estima en US$ 15.160 millones. Según el estudio, cada dólar gastado en esta actividad genera US$ 1,42 de producto bruto interno, lo que refleja el efecto que el deporte tiene sobre una amplia cadena de empresas, trabajadores y prestadores de servicios.

En este escenario, la Argentina ocupa un lugar destacado gracias a su tradición deportiva, la cantidad de jugadores y la extensión de su infraestructura, factores que abren oportunidades para profesionalizar aún más el sector y atraer nuevas inversiones.

De acuerdo con el relevamiento de la FIP, el país cuenta con aproximadamente 3.300 clubes de pádel y ocupa el tercer puesto mundial en esa categoría. Por delante se encuentran España, con 4.705 establecimientos, e Italia, con 3.855.

La expansión de la actividad ya no se limita a Buenos Aires y el conurbano bonaerense. Provincias como Córdoba, Santa Fe y San Luis, entre otras, desarrollaron polos deportivos que combinan complejos de canchas, torneos amateurs, escuelas de formación y comercios especializados.

En paralelo, muchos establecimientos evolucionaron desde instalaciones pequeñas hacia clubes con varias pistas, vestuarios, propuestas gastronómicas, tiendas y espacios de encuentro. Esta transformación permite diversificar los ingresos y desarrollar modelos comerciales que van más allá del alquiler de canchas.

La facilidad para iniciarse, la posibilidad de jugar en grupos de cuatro personas y el componente social aparecen entre los factores que explican el atractivo de la disciplina. A ello se sumaron mejoras en las superficies sintéticas, los cerramientos de vidrio y la iluminación, que contribuyeron a modernizar las instalaciones y ampliar el público potencial.

La FIP contabiliza alrededor de 40 millones de practicantes en el mundo. Del total, el 53% son hombres y el 47% mujeres. Unos 27 millones juegan con frecuencia, al menos una vez por semana o cada dos semanas.

La infraestructura acompaña esa expansión. El número de pistas llegó a 91.234 en todo el planeta, casi 14.000 más que en el relevamiento anterior, lo que representa un crecimiento interanual del 20,4%. El ritmo equivale a unas 40 canchas nuevas por día, aproximadamente una cada 36 minutos.

La cantidad de clubes también muestra una evolución acelerada: alcanzó los 28.497 establecimientos, con cerca de 3.890 incorporaciones respecto del informe previo. En comparación con 2020, el número de clubes aumentó un 260%.

El pádel ya se practica en 191 países y territorios. En tanto, las estadísticas centrales del informe registran 100 federaciones afiliadas y aproximadamente 1,11 millones de licencias federativas, con un crecimiento del 30,5%.

El impacto económico del pádel no se limita a los ingresos directos de los clubes. La actividad moviliza a fabricantes de paletas y otros equipamientos, empresas constructoras, proveedores de césped sintético y vidrio, distribuidores, organizadores de competencias y trabajadores de distintas especialidades.

El alquiler de pistas constituye una de las principales fuentes de facturación, mientras que los torneos profesionales funcionan como una vidriera internacional para atraer audiencias, patrocinadores y nuevos jugadores. Aunque el circuito de elite aporta visibilidad, una parte sustancial del movimiento económico se genera en los complejos donde practican los aficionados.

Para la Argentina, estas tendencias representan una oportunidad para convertir una tradición deportiva consolidada en una industria cada vez más profesionalizada, con inversiones en infraestructura, tecnología, marcas y servicios capaces de acompañar el crecimiento de la demanda.

Con millones de practicantes y una expansión sostenida de las instalaciones, el pádel consolida su lugar en la economía del deporte. El desafío para los mercados con mayor trayectoria, como el argentino, será aprovechar esa posición para fortalecer el negocio, ampliar la oferta y desarrollar nuevas oportunidades de empleo e inversión.