Oro del Estero: una pyme santiagueña que transforma frutos del monte en alimentos con valor agregado
La producción de alimentos a partir de los frutos del monte santiagueño encuentra en Oro del Estero un ejemplo de articulación entre conocimiento científico, desarrollo productivo e identidad cultural. La pyme encabezada por José Mitre, técnico egresado de la Tecnicatura en Viveros y Plantaciones Forestales de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE), elabora productos que aprovechan materias primas autóctonas y buscan abrirse camino en nuevos mercados.
La empresa produce harina de algarroba blanca, harina de vinal y un sucedáneo de café elaborado con vainas tostadas. Todos sus productos cuentan con las habilitaciones correspondientes y son libres de gluten.
Recientemente, el emprendimiento dio un paso importante para consolidar su actividad al acceder a un crédito del Consejo Federal de Inversiones (CFI), gestionado junto con el Gobierno provincial. Los fondos están destinados a la compra de un silo de acopio y un tráiler, herramientas que permitirán asegurar la disponibilidad de materia prima durante todo el año y mejorar la organización de la producción.
El respaldo científico y el aprovechamiento del monte
El desarrollo de Oro del Estero está estrechamente relacionado con las investigaciones impulsadas desde la universidad pública. Mitre destacó que el trabajo académico fue fundamental para avanzar en la producción y habilitación de alimentos elaborados a partir de los frutos del monte nativo.
“La base de todo esto es la investigación desde la Facultad de Agronomía cuando inician los proyectos para instalar la planta de molienda de frutos del monte”, explicó.
Según señaló, ese trabajo permitió avanzar en la incorporación de estos frutos al Código Alimentario Argentino, un paso clave para respaldar su utilización como materia prima alimentaria y gestionar las habilitaciones necesarias para su comercialización.
“Para que un alimento entre al código necesita toda esta certeza. El equipo de investigación avanzó en ese sentido y eso nos dio la posibilidad de ir hacia las habilitaciones”, sostuvo.
También destacó el aporte de la Facultad de Ciencias Forestales en el manejo del bosque nativo, del que se obtienen las vainas utilizadas por la empresa. La conservación de estos ambientes y el aprovechamiento responsable de sus recursos forman parte de una propuesta que combina producción y cuidado del patrimonio natural.
De las harinas a las propuestas gastronómicas
Con el crecimiento del emprendimiento, Oro del Estero amplió sus posibilidades más allá de la comercialización de materias primas. La empresa comenzó a desarrollar alternativas gastronómicas que incluyen alfajores, panificados y pastas, con el objetivo de mostrar las aplicaciones de las harinas autóctonas en la cocina cotidiana.
“Al principio nos preguntaban qué hacer con la harina. Hoy entregamos un recetario junto a la harina para reemplazos en prepizzas o fideos. Mi hermana hoy está haciendo productos con harina de algarroba muy buenos y con gran aceptación”, relató Mitre.
La iniciativa busca acercar estos alimentos a consumidores que todavía no están familiarizados con sus usos, además de ampliar las oportunidades comerciales de una producción basada en recursos regionales.
Identidad santiagueña y saberes de las comunidades
La actividad de la pyme también tiene una dimensión cultural y territorial. Oro del Estero participa todos los domingos en el Patio del Indio Froilán, un espacio de referencia para la cultura popular santiagueña y un punto de encuentro con visitantes de distintos lugares.
“Estamos todos los domingos en el Patio del Indio Froilán; por ahí pasan miles de turistas que se llevan nuestros productos y van maravillados. Somos muy respetuosos de las comunidades campesinas y de los artesanos, que son los primeros que han mantenido todo esto”, expresó.
Mitre remarcó, además, la importancia de difundir las características de las especies autóctonas para diferenciarlas de otros productos que circulan en el mercado.
“El turista de las grandes ciudades conoce la algarroba negra europea, que nada tiene que ver con la nuestra. Todos nuestros algarrobos de Sudamérica dan harinas blancas con sabores, aromas y azúcares propios que tenemos que salir a dar a conocer”, afirmó.
La experiencia productiva en las aulas
Además de conducir Oro del Estero, Mitre comparte sus conocimientos y experiencia territorial en la Diplomatura en Bioeconomía de la UNSE, una propuesta que vincula la formación académica con las posibilidades de desarrollo productivo.
” No soy docente universitario, pero vincularnos con la Facultad, compartir aulas virtuales y hacer las prácticas con los chicos en el territorio es una experiencia hermosa”, concluyó.
La trayectoria de Oro del Estero refleja el potencial de la articulación entre universidad, Estado y pequeños emprendimientos para generar valor agregado a partir de los recursos locales. A través de la transformación de frutos del monte en alimentos habilitados, la pyme busca consolidar su producción y contribuir a la difusión de una identidad alimentaria propia de Santiago del Estero.