24 April, 2026
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Carne vacuna: la crisis económica y la oferta pondrían un techo a los precios hacia fin de año

Carne vacuna: la crisis económica y la oferta pondrían un techo a los precios hacia fin de año

El precio de la carne vacuna, uno de los productos más sensibles de la canasta alimentaria, enfrenta un escenario particular en el último tramo de 2025. Según un informe de Tobías Lucero, investigador de la Fundación Mediterránea, la combinación de hacienda firme, valores al consumidor en niveles altos, una oferta holgada y un contexto macroeconómico en desaceleración limitaría la posibilidad de subas significativas hacia fin de año, a pesar del repunte estacional que suelen generar las fiestas de Navidad y Año Nuevo.

Lucero señaló que crece el “escepticismo” en torno a un nuevo salto de precios, en un marco donde también inciden factores políticos, como las elecciones de medio término. Una eventual depreciación del tipo de cambio tendría efectos mixtos: por un lado, reduciría el poder de compra de los salarios y enfriaría el consumo interno; por otro, incentivaría las exportaciones y presionaría al alza los valores de la hacienda.

Escenario de precios

En julio de 2025, los cortes relevados por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) promediaron $11.560 por kilo al consumidor, un aumento real del 15% interanual y un nivel casi 10% superior al promedio de los últimos 15 años.

Tras un 2024 marcado por la caída del poder adquisitivo y precios rezagados frente a la inflación, el informe señala que este año era esperable una recomposición de valores para sostener a la cadena productiva. La cotización del novillito en pie también mostró una mejora real del 10% interanual, ubicándose 6% por encima de su promedio histórico en el Mercado de Cañuelas.

Brecha entre productor y consumidor

La dinámica de los últimos meses muestra que los precios al mostrador subieron más rápido que los de la hacienda. En febrero, los aumentos se movían en línea a lo largo de la cadena, pero en julio la carne al público llevaba una ventaja de 20 puntos porcentuales frente al valor en Cañuelas y al índice de precios al consumidor.

Esto derivó en una menor participación del productor en el precio final, que pasó del 50% en febrero al 47% en julio. Si bien los ganaderos no perdieron en términos reales, el informe advierte un cambio en la composición del valor que paga el consumidor.

En agosto, el novillito en Cañuelas subió 2,19% nominal, prácticamente lo mismo que la inflación (2,1%), por lo que el precio real se mantuvo estable. En góndola, en tanto, no hubo variaciones significativas y se redujo levemente la brecha entre productor y consumidor.

Factores de oferta y demanda

El informe destaca que, a diferencia de años anteriores, la estacionalidad podría no cumplirse en 2025. Entre enero y julio, la faena bovina creció 0,4% y la producción aumentó 2%, mientras que las exportaciones bajaron 15% en volumen pero crecieron 18% en valor por la mejora de los precios internacionales. Esto dejó más carne disponible en el mercado interno que en 2024.

Del lado de la demanda, el llamado “salario cárnico” mostró una recuperación a principios de año, pero en julio volvió a niveles similares a los de noviembre de 2023. Con la economía estancada, baja creación de empleo privado y ajuste en el sector público, la capacidad de compra de los hogares aparece limitada para convalidar aumentos adicionales.

En conclusión, la carne vacuna llega al último trimestre del año con precios ya elevados, oferta asegurada y demanda debilitada, mientras que la política cambiaria y el clima electoral se perfilan como los factores que podrían definir la evolución del mercado en los próximos meses.