21 August, 2026
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Claves para fortalecer las colmenas en Santiago del Estero

Claves para fortalecer las colmenas en Santiago del Estero

El manejo de la alimentación resulta fundamental para sostener la población y el desarrollo de las colmenas durante los períodos de menor disponibilidad de recursos. Técnicos apícolas recomiendan evaluar el estado de cada colmena antes de suministrar alimentos energéticos o proteicos y ajustar las cantidades de acuerdo con su población.

En la región de Santiago del Estero, las condiciones ambientales pueden generar períodos de escasez de alimento para las abejas. Fríos frecuentes, heladas intermitentes, lluvias continuas, altas temperaturas y vientos son algunos de los factores que pueden limitar la disponibilidad de recursos naturales.

A esto se suma el consumo de reservas durante el receso invernal. Con la llegada de julio y agosto, las colmenas pueden presentar una menor disponibilidad de miel y polen, por lo que el apicultor debe evaluar la situación y recurrir, cuando sea necesario, a alimentación artificial de apoyo.

Antes de alimentar o incentivar una colmena, la recomendación es realizar una revisión para determinar su población y categorizarla. Las colmenas de categoría I, con entre 8 y 9 marcos cubiertos de abejas, requieren una mayor cantidad de alimento; las categoría II, con 6 a 7 marcos, una cantidad intermedia; y las categoría III, con 4 a 5 marcos, una dosis menor.

Para aportar energía se utilizan jarabes elaborados con agua y azúcar blanca refinada. El almíbar 1:1, preparado con un litro de agua y un kilogramo de azúcar, se emplea principalmente para estimular la postura de la reina y favorecer el crecimiento de la población de cara a la primavera.

En cambio, el jarabe 2:1, compuesto por dos kilogramos de azúcar por cada litro de agua, se utiliza cuando las reservas resultan insuficientes, especialmente durante el receso invernal.

La preparación requiere calentar ligeramente el agua, sin llegar al hervor, y disolver completamente el azúcar. El jarabe puede prepararse con anticipación, mezclándolo varias veces hasta lograr una disolución completa. De esta manera se facilita su consumo por las abejas y se busca evitar problemas como el pillaje o el ingreso de hormigas a las colmenas.

La alimentación proteica, necesaria cuando existe escasez de polen, se realiza mediante tortas o masas proteicas colocadas dentro de las colmenas en alimentadores específicos.

De acuerdo con las recomendaciones técnicas, durante los períodos de escasez la cantidad de alimento energético y proteico debe adecuarse a la categoría de cada colmena. Para las de categoría I se indica un aporte de 2,2 litros de jarabe por colmena, mientras que las de categoría II reciben 1,1 litros y las de categoría III, 600 mililitros. El suministro se realiza durante la tarde o noche y se repite de acuerdo con la situación alimenticia de cada apiario.

En cuanto al alimento proteico, las colmenas de categoría I requieren dos tortas cada quince días; las de categoría II, una torta, y las de categoría III, media torta, ajustando nuevamente la frecuencia según la disponibilidad de alimento.

Además de la alimentación de apoyo, existe una etapa de incentivación, cuyo objetivo es preparar las colmenas para el inicio de la floración. En este caso se utiliza almíbar de azúcar o jarabe de alta fructosa (JAF) para estimular la entrada de néctar y favorecer la postura de la reina, con el propósito de aumentar progresivamente la población de abejas.

Para esta etapa también se recomienda ajustar las cantidades según la categoría: 2,2 litros para las colmenas de categoría I, 1,1 litros para las de categoría II y 600 mililitros para las de categoría III, suministrados por la tarde o noche y repetidos cada siete días.

El manejo adecuado de la alimentación constituye así una herramienta para acompañar el desarrollo de las colmenas en los momentos críticos del año y prepararlas para aprovechar las próximas floraciones.

Los productores que necesiten asesoramiento pueden dirigirse a las distintas Agencias de Extensión Rural o comunicarse con el Tec. Francisco Altamiranda, al teléfono 3843 434143.