2 April, 2026
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Colza: un cultivo que gana terreno en Santiago del Estero

Colza: un cultivo que gana terreno en Santiago del Estero

En la Estación Experimental Agropecuaria INTA Quimilí se llevó a cabo la presentación de los resultados preliminares del segundo año de ensayos con colza (Brassica napus L.), en el marco de la primera jornada de cultivos de colza realizada la semana pasada con la participación de productores y técnicos de toda la región interesados en este cultivo.

Durante el encuentro se abordaron distintos ejes temáticos, entre ellos “Bases ecofisiológicas del manejo de colza”, a cargo del Ing. MSc. Leonardo Coll de INTA Paraná; “Aspectos comerciales del cultivo”, presentados por especialistas de Bunge y “Experiencias locales y recorrida a campo de materiales de la Red Colza 2025”, por técnicos de INTA Quimilí.

“La idea era transmitir la experiencia acumulada en el manejo de colza, mostrando parcelas demostrativas que permiten evaluar la viabilidad del cultivo y extrapolar prácticas utilizadas en otras regiones”, explicó Leonardo Coll. Este señaló que, desde la perspectiva ecofisiológica, la colza ofrece distintas alternativas de manejo que pueden mejorar la productividad y la sostenibilidad del sistema agrícola local.

Entre los beneficios del cultivo, se destacan la mejora de la fertilidad física de los suelos gracias a los sistemas radiculares de las brasicáceas, que generan canales naturales que favorecen la infiltración de agua de lluvia y reducen el escurrimiento. Asimismo, la colza contribuye al reciclado de nutrientes, al control de malezas invernales y al aumento de rendimientos en cultivos posteriores, como soja de segunda o maíz tardío.

Con la difusión de esta información, los productores cuentan con herramientas para optimizar la producción y mejorar la rentabilidad de sus sistemas agrícolas, incorporando un cultivo invernal con múltiples beneficios agronómicos y económicos.

El trabajo está a cargo de los investigadores de INTA Quimilí y forma parte de la Red de Ensayos de Colza de INTA, en convenio con la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA).

El objetivo principal es evaluar la adaptación del cultivo en el noreste de Santiago del Estero, mediante el análisis de fenología, consumo hídrico, rendimiento y contenido de materia grasa, con el fin de generar información local que contribuya a la diversificación de las rotaciones agrícolas.

En la campaña 2025, el ensayo incluyó 11 materiales de diferentes ciclos (corto y largo), implantados el 28 de abril, fecha que se adelantó respecto de 2024, cuando las siembras se realizaron a inicios de junio. Actualmente, la mayoría de los materiales se encuentran en estado de llenado de grano, con excepción de los de ciclo más largo.

Los datos preliminares muestran que el período siembra–floración se redujo a 70 días, mientras que en la campaña pasada alcanzó los 90 días en los genotipos de ciclo más corto. Esta diferencia se atribuye principalmente al adelanto en la fecha de implantación.

Uno de los aspectos críticos señalados por el Ing. Agr. Ignacio Luna, coordinador de Investigación de INTA Quimilí, son las condiciones ambientales de septiembre y octubre, cuando las temperaturas superiores a 30 °C coinciden con el estado de floración. Este escenario genera una alta susceptibilidad a los golpes de calor, con impacto directo en el rendimiento. En este sentido, la anticipación de la siembra permite reducir la exposición del cultivo al período crítico, aunque un adelanto excesivo puede incrementar el riesgo de daños por bajas temperaturas.

“La estrategia de combinar distintos materiales con diferentes duraciones de ciclo permitirá, a lo largo de los años, identificar las mejores ventanas de siembra para minimizar riesgos productivos”, explicó el técnico.

En cuanto a la adopción del cultivo en la región, Luna indicó que la colza aún se encuentra en una fase incipiente de incorporación, con experiencias comerciales aisladas de algunos productores en las dos últimas campañas. “Todavía no está masificada, pero los ensayos generan información valiosa para definir el potencial del cultivo y su lugar dentro de las rotaciones en la región”, concluyó.