12 February, 2026
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Cómo mejorar la fertilidad y la productividad de los suelos a través del carbono

Cómo mejorar la fertilidad y la productividad de los suelos a través del carbono

Conocer la disponibilidad de carbono en los suelos se ha convertido en una herramienta estratégica para mejorar la fertilidad, la productividad y la sostenibilidad de los sistemas agropecuarios. En este marco, el INTA, a través de sus Agencias de Extensión Rural y Estaciones Experimentales distribuidas en más de quince provincias, impulsa un trabajo articulado junto a Aapresid, la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, el Conicet, AACREA y universidades nacionales, orientado a relevar, actualizar y poner a disposición información digital precisa sobre el carbono orgánico del suelo, principal indicador de su calidad y potencial productivo.

El carbono orgánico del suelo cumple un rol clave a escala global, no solo por su impacto directo en la fertilidad y estructura del suelo, sino también por su capacidad para contribuir a la mitigación del cambio climático. En este sentido, Pablo Peri, coordinador del Programa Nacional Forestales del INTA, explicó que existe un creciente interés en estimar y actualizar las reservas de carbono con mayor precisión, utilizando resoluciones espaciales más finas y abarcando grandes extensiones geográficas. “Estas estimaciones permiten conocer cuánto carbono queda almacenado en los suelos y cuál es su potencial de cambio para secuestrar más carbono mediante prácticas de manejo adecuadas”, señaló.

Las estimaciones nacionales de las reservas de carbono orgánico del suelo constituyen una línea de base fundamental para el desarrollo de iniciativas vinculadas al secuestro de carbono, ya sea por cambios en el uso del suelo o por la intensificación agropecuaria. Un manejo responsable de la tierra debe apuntar a mantener o incrementar estas reservas, ya que ello se traduce en una mejora directa de la fertilidad y la productividad de los sistemas productivos.

El trabajo se apoya en el uso de tecnologías digitales aplicadas al relevamiento de suelos, que permiten no solo estimar las reservas de carbono orgánico, sino también analizar la incertidumbre y la variabilidad asociadas a dichas estimaciones. Para ello, se utilizaron técnicas de cartografía digital de suelos que relacionan datos medidos en más de 5.400 sitios con unas 40 variables climáticas, topográficas, edáficas y de vegetación. A partir de esta información se generó un modelo de predicción capaz de estimar las reservas de carbono en áreas no muestreadas y ofrecer una representación espacial a escala nacional.

Desde el Conicet, el investigador Juan Gaitán destacó que la reserva media de carbono orgánico del suelo en la Argentina fue estimada en 51,3 toneladas por hectárea. Al extrapolar estos valores a la superficie total del país, se obtiene un stock aproximado de 13,25 petagramos de carbono, lo que representa cerca del 2 % de las reservas mundiales de carbono del suelo, un dato de gran relevancia en el contexto internacional.

El análisis regional muestra que la Patagonia, el Chaco seco y las Pampas concentran en conjunto más del 50 % de las reservas de carbono del país. Entre las regiones con mayor concentración se destacan los bosques andinos patagónicos, que alcanzan valores cercanos a las 130 toneladas de carbono por hectárea en los primeros 30 centímetros de suelo. Al considerar el tipo de uso de la tierra, los pastizales concentran el 61 % del carbono orgánico total, seguidos por las tierras forestales con el 23 %, las tierras de cultivo con el 13 % y los humedales con el 3 %.

Peri subrayó además la importancia de contar con esta información actualizada para el desarrollo de proyectos vinculados a los bonos de carbono y para identificar áreas donde sea posible incrementar las reservas mediante cambios en las prácticas de manejo o en el diseño del paisaje productivo. Asimismo, remarcó la necesidad de dar continuidad a las redes de monitoreo y a los ensayos de larga duración, no solo para fortalecer la información científica nacional, sino también para aportar datos relevantes a escala global.

Desde 2023, la actualización de la cartografía digital de las reservas de carbono orgánico en los suelos argentinos continúa en marcha, brindando información clave sobre su distribución espacial. Estos avances permiten diseñar estrategias más eficientes de conservación y manejo sustentable, consolidando al carbono del suelo como un aliado central para mejorar la productividad agropecuaria y enfrentar los desafíos ambientales actuales.