El maní fue la única economía regional que mejoró su situación, según Coninagro
El maní fue la única actividad que mostró una mejora en el último relevamiento del Semáforo de Economías Regionales elaborado por Coninagro. El sector pasó de la categoría roja a la amarilla, impulsado principalmente por una recuperación de los precios.
El informe, que analiza los datos correspondientes a junio, ubicó a cuatro actividades en verde, ocho en amarillo y siete en rojo. La clasificación contempla tres variables: negocio, producción y mercado, que incluyen la evolución de precios y costos, superficie o stock, producción, exportaciones, importaciones y consumo interno.
Entre las actividades que permanecieron en rojo se encuentran yerba mate, arroz, vino y mosto, hortalizas, algodón, leche y mandioca. En la mayoría de estos sectores, Coninagro señaló que el principal problema se encuentra en el componente de negocio, debido a que los precios recibidos por los productores permanecieron estancados o crecieron por debajo de la inflación y de los costos.
En el extremo opuesto, las actividades que se mantienen en verde son bovinos, ovinos, granos y miel. En estos casos, los precios evolucionaron por encima de la inflación y el desempeño de los mercados estuvo acompañado por indicadores productivos favorables.
Mientras tanto, en amarillo permanecieron los sectores forestal, tabaco, cítricos dulces, peras y manzanas, aves, porcinos y papa. A ellos se sumó ahora el maní.
La recuperación del maní
El cambio de categoría del maní se explica principalmente por una mejora en los precios. En junio, la cotización del maní Runner alcanzó los US$659 por tonelada, un incremento del 10% en dólares frente a los US$596 registrados en junio de 2025.
Sin embargo, el desempeño productivo presenta una caída interanual. Luego de una campaña récord en 2024/25, con 1,8 millones de toneladas, para la campaña 2025/26 se proyecta una producción de 1,3 millones de toneladas, un 30% menos. Aun así, el volumen se encuentra en línea con el promedio de las últimas campañas.
En materia de comercio exterior, el complejo manicero acumuló US$1.387 millones en exportaciones durante los últimos doce meses, un 8% menos que en el período anterior.
Los datos más recientes, no obstante, muestran una recuperación: durante el primer semestre de 2026 las exportaciones alcanzaron US$651 millones, un 2% más que en igual período del año pasado.
Las economías regionales generaron más dólares
El informe de Coninagro también destacó el crecimiento de las exportaciones. Durante los primeros seis meses de 2026, las 19 actividades relevadas exportaron por US$31.940 millones, un incremento del 21% interanual.
Además, el monto fue 12% superior al promedio registrado durante los últimos cinco años para el mismo período, que se ubicó en US$28.420 millones.
El principal aporte correspondió al complejo granario, que concentró US$25.097 millones, equivalentes al 79% del total. Dentro de ese grupo, la soja representó US$12.696 millones, seguida por el maíz, con US$4.802 millones.
La cadena bovina quedó en segundo lugar, con US$2.873 millones, seguida por la lechería, con US$897 millones, y el complejo manicero, con US$651 millones.
En cuanto a las importaciones, las 19 actividades acumularon compras por US$2.462 millones durante el primer semestre. De esta manera, por cada dólar importado se exportaron aproximadamente 13 dólares.
Si se excluye al complejo granario, la relación mejora todavía más: las exportaciones alcanzaron US$6.843 millones frente a importaciones por US$430 millones, lo que representa una relación de 16 dólares exportados por cada dólar importado.
El productor recibe una menor proporción del precio final
El relevamiento también analizó qué porcentaje del precio que paga el consumidor queda en manos del productor en 11 cadenas productivas.
En mayo, solo cuatro actividades —papa, hortalizas, porcinos y ovinos— registraron una participación del productor superior a su promedio histórico.
En la cadena porcina, el productor recibió el 37% del precio final, dos puntos por encima del promedio histórico. En el caso de los ovinos, la participación alcanzó el 21%, un punto más que el promedio.
En cambio, en las cadenas bovina y aviar el productor recibió 58% y 40%, respectivamente, frente a promedios históricos de alrededor del 62% y 45%.
La situación también fue desfavorable para la producción lechera, donde la participación fue del 24%, un punto por debajo del promedio histórico.
Entre las economías regionales, las mayores diferencias se observaron en vino y yerba mate. En el vino, el productor recibió el 13% del precio final, frente al 24% del promedio histórico, mientras que en la yerba mate obtuvo el 15%, contra un promedio del 23%.
En el caso del trigo, medido a través del precio del pan, la participación del productor fue del 8%, tres puntos por debajo del promedio histórico. El arroz registró una participación del 16%, también inferior a su promedio de 19%.
Coninagro señaló que estas diferencias responden, entre otros factores, al nivel de industrialización y transformación de cada cadena, así como a los costos asociados a las distintas etapas que atraviesa cada producto antes de llegar al consumidor.