6 August, 2026
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El mapa del café tucumano: el plan productivo que impulsa el cultivo en el NOA ¿es viable en Santiago del Estero?

El mapa del café tucumano: el plan productivo que impulsa el cultivo en el NOA ¿es viable en Santiago del Estero?

El cultivo de café en Tucumán dejó de ser una experiencia aislada para consolidarse como un proyecto productivo en expansión dentro del NOA. Impulsado por nuevas condiciones climáticas, respaldo técnico y políticas públicas, el modelo comienza a mostrar resultados en el pedemonte y las yungas. Sin embargo, su crecimiento plantea una pregunta inevitable: ¿puede replicarse en provincias como Santiago del Estero?

La iniciativa, coordinada por el Instituto de Desarrollo Productivo de Tucumán (IDEP) junto a organismos como el INTA, la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC), la Fundación Miguel Lillo y la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), busca estructurar una nueva cadena de valor basada en el café de especialidad, con foco en la producción local y la exportación.

El origen del proyecto se remonta a una experiencia personal que terminó escalando a política pública. Oscar Velasco Imbaud, desde su finca Lomas de Imbaud, introdujo semillas de café Bourbon tras un viaje a Costa Rica. Con el tiempo, las plantas se adaptaron a las condiciones locales, resistiendo variaciones térmicas y dando lugar a una producción incipiente que despertó interés institucional.

Uno de los factores determinantes fue el cambio climático. La disminución de heladas y la generación de microclimas en zonas de pedemonte y yungas crearon condiciones aptas para un cultivo históricamente ajeno a la región.

Un modelo en desarrollo

Actualmente, el plan provincial involucra a 70 productores: 35 en etapa de desarrollo con plantaciones de entre 1.000 y 9.000 plantas, y otros 35 en fase experimental, con parcelas más pequeñas orientadas a la adaptación del cultivo. En total, ya se contabilizan unas 25.000 plantas implantadas.

El esquema combina asistencia técnica, seguimiento agronómico y líneas de financiamiento, en una etapa aún experimental pero con resultados alentadores. Incluso, desde Tucumán ya se distribuyen semillas y plantines hacia provincias vecinas como Catamarca, Salta y Jujuy.

¿Y Santiago del Estero?

La posibilidad de trasladar este modelo a Santiago del Estero presenta desafíos importantes. A diferencia de Tucumán, gran parte del territorio santiagueño carece de las condiciones de humedad, altitud y cobertura vegetal propias de las yungas, factores clave para el desarrollo del café.

No obstante, algunos sectores puntuales —especialmente aquellos cercanos a zonas de ribera o con microclimas particulares— podrían ofrecer condiciones experimentales para ensayos a pequeña escala. En este sentido, especialistas coinciden en que cualquier intento de introducción del cultivo debería comenzar con pruebas agronómicas específicas y una fuerte adaptación tecnológica.

Además, el componente económico y logístico también juega un rol central. El café es un cultivo intensivo en mano de obra y requiere infraestructura para procesamiento, secado y clasificación, aspectos que aún no están desarrollados en Santiago del Estero.

Una oportunidad en análisis

En Argentina, el consumo de café ronda apenas 1 kilo por habitante al año, pero las importaciones superan los 500 millones de dólares anuales. Este escenario abre una oportunidad para el desarrollo local, especialmente en nichos de especialidad con alto valor agregado.

El caso tucumano demuestra que, con articulación público-privada, respaldo científico y condiciones ambientales adecuadas, es posible avanzar en cultivos no tradicionales. Sin embargo, su replicabilidad no es automática.

Más que una expansión directa, el café en Santiago del Estero aparece hoy como una posibilidad a explorar, ligada a ensayos específicos y al estudio detallado de sus condiciones ambientales. Mientras tanto, Tucumán continúa posicionándose como pionera en un cultivo que podría redefinir parte del mapa productivo del norte argentino.