17 May, 2026
Destacadas Producción

El uso de efluentes porcinos aumenta el rinde de soja

El uso de efluentes porcinos aumenta el rinde de soja

El uso de efluentes porcinos como enmienda orgánica comienza a consolidarse como una práctica clave para mejorar la productividad agrícola y la calidad de los suelos. En Córdoba, una investigación desarrollada por el INTA junto con la Cámara de Productores Porcinos de Córdoba (CAPPCOR) demostró que la aplicación sistemática de estos efluentes permitió incrementos significativos en el rendimiento de soja, además de mejoras sostenidas en las propiedades químicas y físicas del suelo.

Los ensayos, realizados durante ocho campañas consecutivas, mostraron resultados contundentes. En soja, los rendimientos pasaron de 2.646 kilos por hectárea en la parcela testigo —que nunca recibió efluentes— a un máximo de 4.574 kilos por hectárea en los tratamientos que combinaron efluente porcino con fertilización fosfatada. El incremento, cercano a los 1.900 kilos adicionales por hectárea, evidencia el potencial productivo de esta práctica cuando se aplica bajo criterios técnicos adecuados.

Más allá del impacto directo en los rindes, el estudio reveló mejoras estructurales en el suelo. Luego de ocho años de aplicación, se registró un aumento cercano a un punto porcentual en el contenido de materia orgánica, un incremento de casi 35 partes por millón de fósforo disponible y un aporte significativo de zinc, un micronutriente esencial para el desarrollo de los cultivos.

“Estos tres indicadores sintetizan lo observado: mejoras en macronutrientes y también en micronutrientes”, explicó Nicolás Sosa, profesional del INTA Manfredi, quien lidera la investigación junto a Diego Mathier y Marcos Bragachini.

También se observaron avances en parámetros físicos del suelo. Las parcelas tratadas con efluentes presentaron menor densidad aparente, mayor estabilidad de agregados y menor resistencia a la penetración, en comparación con el testigo. Estos cambios se traducen en suelos más estructurados, con mejor capacidad de infiltración y mayor aptitud para sostener cultivos de alto rendimiento. Según Sosa, el efluente porcino actúa como una enmienda orgánica integral, más cercana a una estrategia de fertilización completa que a un simple aporte puntual de nutrientes.

El principal sitio de evaluación se encuentra en la localidad de Despeñaderos, en un establecimiento porcino de la empresa Dos Ríos, que cuenta con 1.600 madres en producción. Allí, el sistema de manejo incluye el tratamiento de los purines en lagunas de estabilización impermeabilizadas, su filtrado mediante una criba autolimpiante y su posterior aplicación con riego por pivot central durante el período de barbecho. Este esquema permitió una aplicación controlada y eficiente del efluente en los lotes agrícolas.

Los ensayos también evaluaron la respuesta de distintos cultivos. A lo largo de las ocho campañas se alternaron tres de maíz y cinco de soja, con resultados positivos en ambos casos, aunque con comportamientos diferentes. En soja, se observó un efecto adicional al complementar el efluente con fósforo mineral, incluso en suelos que ya presentaban niveles elevados de este nutriente. En maíz, en cambio, la opción más eficiente desde el punto de vista económico fue la aplicación de efluente sin fertilización mineral adicional.

Desde el INTA remarcan que el manejo adecuado es fundamental. Las aplicaciones deben realizarse en base a un balance de nutrientes que contemple la oferta del suelo, la composición del efluente y los requerimientos específicos de cada cultivo. “Un balance permite ajustar la dosis y evitar problemas, ya que la demanda no es la misma para soja, maíz, trigo o cebada”, señaló Sosa.

La experiencia también destaca el valor de la articulación público-privada. Marcos Torres, integrante de la comisión directiva de CAPPCOR, subrayó que en un establecimiento del norte de Córdoba lograron incrementos de hasta 7.000 kilos de maíz por hectárea en cuatro campañas, gracias al uso de efluentes porcinos. Además, los niveles de fósforo en el suelo aumentaron de 40 a casi 65 partes por millón tras cinco años de aplicación. “La vinculación con el INTA nos aporta rigor científico y objetividad. Sin ese respaldo, estos estudios no tendrían la misma validez”, afirmó.

Los investigadores coinciden en que esta línea de trabajo abre nuevas oportunidades para una producción más eficiente y sostenible. La generación de información confiable permite a los productores tomar mejores decisiones, ajustar sus prácticas y aprovechar el potencial de los efluentes porcinos como una herramienta estratégica para mejorar los rendimientos y la salud de los suelos agrícolas.