Informe revela el potencial y los desafíos de la cadena frutihortícola del Río Dulce
Un informe elaborado durante 2025 y principios de 2026 revela que la cadena frutihortícola del Sistema de Riego del Río Dulce constituye uno de los pilares productivos de Santiago del Estero, con fuerte presencia en cultivos estratégicos como cebolla, zanahoria, melón y zapallo kabutia.
El trabajo fue desarrollado por la Mg. Ing. Eve Luz Yñiguez, del Grupo Producción Vegetal del INTA Santiago del Estero, y la Lic. Daniela Navarro Brandan, de la Subsecretaría de Economías Regionales y de Pequeños y Medianos Productores de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, en articulación con equipos técnicos vinculados al INTA.
El estudio, basado en encuestas a productores, análisis de precios, volúmenes comercializados, estacionalidad, costos e ingresos al Mercado Central de Buenos Aires, expone que la región cuenta con una base productiva sólida, sostenida en gran parte por esquemas familiares y explotaciones de pequeña y mediana escala.
Entre los datos más relevantes, se destaca que cultivos como la cebolla y la zanahoria inician su ciclo en otoño-invierno, con siembras entre marzo y mayo, consolidándose como actividades clave tanto en superficie como en rentabilidad. En el caso de la cebolla tipo valencianita, predomina la variedad calabresa, con identidad regional y una ventana comercial estratégica entre agosto y noviembre.
Para 2026, se proyecta una superficie de cebolla que no superaría las 2.800 hectáreas, condicionada por factores climáticos, mientras que la zanahoria —con cosecha entre junio y septiembre— muestra avances en procesos de valor agregado, como lavado, empaque y comercialización en formatos adaptados a supermercados de todo el país.
Por su parte, el melón y el zapallo se posicionan como alternativas de alto valor y bajo costo relativo, respectivamente. El melón, con producción tecnificada y entrada al mercado entre octubre y febrero, convive con variedades más rústicas, mientras que el zapallo kabutia gana terreno por su conservación y creciente demanda.
No obstante, el informe advierte que la comercialización sigue siendo el principal cuello de botella. Muchos productores venden en origen con escaso poder de negociación, afectados por la distancia a los grandes centros de consumo y la volatilidad de precios, lo que limita la captura de valor.
En este contexto, se identifica como clave el fortalecimiento del Clúster Frutihortícola Santiagueño, una estrategia orientada a integrar producción, tecnología, financiamiento y mercados, así como avanzar en procesos de agregado de valor como clasificación, trazabilidad, industrialización y desarrollo de productos derivados.
El análisis concluye que no alcanza con producir más, sino que resulta fundamental mejorar la calidad, planificar la oferta y optimizar la inserción comercial. A la vez, resalta que la región posee condiciones agroproductivas y conocimientos locales suficientes para consolidarse como un polo competitivo, siempre que se logre superar las limitaciones estructurales actuales.
Los resultados fueron difundidos a través de informes técnicos, jornadas y materiales de comunicación impulsados por equipos del INTA Santiago del Estero y organismos nacionales, con el objetivo de visibilizar el potencial de la cadena frutihortícola y promover su desarrollo sostenible en el tiempo.