INTA Fernández detectó alta presión de plagas en cultivos de algodón durante monitoreos
El equipo técnico de la Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), a través de la Agencia de Extensión Rural (AER) Fernández, informó la detección de amenazas sanitarias en lotes de algodón correspondientes a la campaña 2025/26, tras realizar monitoreos sistemáticos en su área de influencia.
Según detallaron, los cultivos presentan heterogeneidad fenológica, vinculada a distintas fechas de siembra y manejos agronómicos. Se observaron lotes con cápsulas formadas sin apertura, otros en el tramo final de floración efectiva y algunos en estadios reproductivos más atrasados.
Durante las evaluaciones a campo se constató una elevada presión de chinches, principalmente de la especie Horcias nobilellus, con abundante presencia de adultos y ninfas alimentándose de cápsulas en desarrollo, flores y botones florales. El daño se evidencia en estructuras reproductivas con sintomatología conocida como “pico de loro”, además de caída de flores y botones, lo que podría afectar el rendimiento y la calidad de la fibra.
Desde el organismo señalaron que en varios lotes se realizaron aplicaciones de insecticidas dirigidas principalmente al control de picudo algodonero y lepidópteros, sin un enfoque específico sobre chinches, lo que explicaría la persistencia de esta plaga en determinados sectores.
Asimismo, desde mediados de enero y bajo condiciones de mayor humedad ambiental, comenzó a registrarse presencia de picudo algodonero, lo que requiere especial atención en esta etapa del ciclo productivo.
En relación con lepidópteros, se detectó la presencia de lagarta rosada, aunque con menor incidencia respecto de campañas anteriores, y también de Spodoptera frugiperda y Spodoptera cosmioides en distintos estadios larvales. Si bien su distribución no es generalizada, continúan siendo especies relevantes dentro de un esquema de manejo integrado.
El informe indica que la presión actual de chinches constituye el principal factor sanitario en la fase reproductiva y que el daño visible en cápsulas refleja actividad previa de la plaga. En este contexto, el INTA recomendó intensificar la frecuencia de monitoreos, evaluar densidades poblacionales y umbrales de daño, y ajustar las decisiones de manejo a cada situación productiva.
Finalmente, se advirtió que las condiciones ambientales actuales favorecen la continuidad de los ciclos biológicos de diversas plagas, por lo que el seguimiento permanente resulta clave para minimizar pérdidas y evitar impactos al momento de la cosecha. Se aconseja a los productores recurrir al asesoramiento profesional para definir estrategias adecuadas en cada lote.