25 May, 2026
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La campaña agrícola 2025/2026 mantiene alto potencial productivo, pero el clima impone alertas

La campaña agrícola 2025/2026 mantiene alto potencial productivo, pero el clima impone alertas

La campaña agrícola 2025/2026 en el Cono Sur conserva un muy buen potencial productivo, aunque su desarrollo estará condicionado por una compleja interacción de variables climáticas que obliga a mantener una mirada prudente y atenta.

Así lo indicó el último Informe de Perspectivas Agroclimáticas Estacionales difundido por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA), que describe un escenario general favorable, aunque atravesado por eventos extremos y marcadas diferencias regionales.

El trabajo fue elaborado por el ingeniero agrónomo Eduardo M. Sierra, especialista en Agroclimatología, quien explicó que el sistema climático continúa influenciado por un episodio de La Niña débil, moderado por anomalías térmicas positivas en el Pacífico medio y por cambios en la intensidad de los vientos polares.

Esta combinación de factores viene determinando una evolución climática positiva en términos generales, aunque “no exenta de riesgos que podrían manifestarse a lo largo del desarrollo de la campaña”.

Alta variabilidad climática y contrastes regionales

Durante la primavera de 2025 y el inicio del verano 2026, el comportamiento del clima estuvo marcado por una alta variabilidad, con lluvias intensas pero de distribución irregular, episodios de calor temprano y la ocurrencia de fríos tardíos significativos.

Según el informe, el norte argentino, Paraguay y el centro-sur de Brasil recibieron precipitaciones abundantes, aunque concentradas en tormentas puntuales, muchas veces acompañadas por temperaturas elevadas. En contraste, amplias zonas del resto del área agrícola del Cono Sur registraron lluvias levemente inferiores al promedio, con desequilibrios hídricos.

Desde fines del invierno y durante la primavera, sectores bajos de la Región Pampeana —como las cuencas del río V, la laguna La Picasa y el río Salado del Sur— fueron afectados por inundaciones temporarias, mientras que el sudoeste pampeano atravesó un foco seco persistente, con estrés sobre cultivos y pasturas, e incluso incendios de pastizales.

Perspectivas para el verano y el otoño de 2026

De cara al verano 2026, la BCBA proyecta una evolución hacia condiciones neutral-cálidas, lo que mejora parcialmente las perspectivas, aunque mantiene un patrón climático muy contrastante. En el centro del NOA se espera una franja de tormentas severas, con riesgo de aguaceros torrenciales, vientos intensos y granizo.

En cambio, el este del NOA, parte del Chaco y el extremo norte de la Mesopotamia podrían enfrentar lluvias insuficientes combinadas con temperaturas extremadamente altas, generando un balance hídrico negativo. Otras regiones, como el sur del Chaco, el norte de Santa Fe, gran parte de la Mesopotamia, el sur de Brasil y Uruguay, presentarían precipitaciones moderadas a abundantes, con temperaturas elevadas pero más equilibradas para los cultivos.

Por su parte, Cuyo, el oeste de La Pampa y sectores del oeste bonaerense podrían atravesar un escenario más adverso, con escasas lluvias y calor intenso.

El otoño de 2026 también aparece signado por contrastes. Según Sierra, comenzaría bajo un régimen neutral cálido, con posibilidad de evolucionar hacia un Niño débil, aunque esta tendencia podría verse compensada por una activación temprana de los vientos polares, incrementando el riesgo de heladas tempranas en amplias zonas productivas.

Un escenario prometedor, pero desafiante

En sus conclusiones, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires remarcó que la campaña 2025/2026 presenta condiciones muy favorables desde el punto de vista productivo, pero advirtió que sería imprudente subestimar los riesgos climáticos aún latentes.

La irregularidad de las lluvias, los eventos extremos y los cambios bruscos de temperatura obligan a productores y técnicos a seguir de cerca la evolución del clima. En este contexto, la planificación, el monitoreo permanente y la capacidad de adaptación vuelven a ser herramientas clave para aprovechar el potencial de la campaña sin perder de vista un escenario climático que se presenta, una vez más, tan prometedor como desafiante.