9 December, 2025
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La carne vacuna subió más de 15% durante el último mes

La carne vacuna subió más de 15% durante el último mes

El precio de la carne vacuna registró un aumento promedio del 15% en las últimas semanas, impulsado principalmente por el encarecimiento de la hacienda, una oferta más acotada y una mayor presión exportadora. A este escenario se suma la estacionalidad de fin de año, cuando la demanda se intensifica de cara a las fiestas, aunque este año el adelantamiento de las compras reforzó aún más la suba.

De acuerdo con los relevamientos de la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (CAMyA) en carnicerías de la zona oeste del conurbano bonaerense, desde el 15 de septiembre algunos cortes populares aumentaron hasta un 55%. La tira de asado fue uno de los casos más notorios: pasó de $10.000 a $14.800 por kilo.

La disparidad de precios entre carnicerías continúa siendo marcada, ya sea por la zona, el tipo de local o el porcentaje de traslado de los aumentos. En el sector mayorista tampoco se logra precisar un porcentaje unificado, aunque las estimaciones señalan incrementos generalizados.

El presidente de CAMyA, Leonardo Rafael, calculó que la carne aumentó entre 20% y 25% desde septiembre, lo que representa un encarecimiento promedio de $3.000 por corte. En cambio, el vicepresidente de la entidad, Sergio Pedace, sostuvo que el alza fue menor: “El aumento promedio del ganado en pie es de 15% desde octubre y eso se trasladó en la mayoría de las carnicerías. Con un kilo de carne en la media res por encima de $8.000, es imposible que el kilo de milanesas baje de $16.000”, explicó.

En carnicerías del norte del conurbano, la milanesa de nalga ronda los $17.500, el asado especial llega a $14.500 y el lomo alcanza los $19.500. En la zona oeste, los precios siguen una línea similar: $13.900 el asado, $16.700 la nalga y $19.950 el lomo. En septiembre, esos mismos cortes estaban entre $11.200 y $15.700.

Los factores detrás del incremento

El titular del Mercado Agroganadero de Cañuelas (MAG), Carlos Colombo, señaló que hay múltiples factores que explican la suba del ganado en pie. En primer lugar, destacó la abundancia de pasto en gran parte del país —Buenos Aires, Entre Ríos, La Pampa, Córdoba y San Luis—, que atraviesan “una de las mejores primaveras en 20 años”, lo que reduce la urgencia de venta por parte de los productores.

Tras las elecciones de octubre, agregó, hubo “una bocanada de aire” y un renovado impulso en el negocio ganadero, en un contexto donde también influyeron señales positivas como el aumento de la cuota de importación de carne argentina por parte de Estados Unidos. Si bien el impacto económico es limitado, Colombo consideró que representa un mensaje de apoyo relevante para el sector. Además, mencionó conversaciones para que Inglaterra abra su mercado a la carne argentina.

El consultor ganadero Víctor Tonelli estimó que el ganado destinado al mercado interno subió entre 12% y 14% desde mediados de octubre, y proyectó que noviembre podría cerrar con un ajuste adicional de alrededor de 8%. Esto, dijo, podría reflejarse en una suba del 6% o 7% en el índice de inflación de diciembre.

Tonelli atribuyó la suba a las demoras en la oferta por inundaciones, problemas en caminos rurales y la volatilidad electoral, además de la fuerte presión exportadora. “Hoy se paga más el novillo pesado que el liviano. La exportación está con muy buenos negocios y valores”, afirmó.

¿Seguirá aumentando la carne?

Aunque el precio de la hacienda atraviesa un momento favorable, las proyecciones no coinciden en un escenario de aumentos continuos hacia diciembre. Tanto Colombo como Tonelli creen que el mercado está cerca de un techo en el corto plazo debido a la buena disponibilidad de pasto y la oferta estable para el consumo interno.

Tonelli remarcó que hay comida y encierre suficiente como para evitar un salto abrupto en plena temporada de fiestas. Para 2026, sin embargo, anticipa un mercado más firme: la demanda externa seguirá sostenida y la oferta podría caer, en un contexto donde el productor ya comenzó a retener hacienda para recomponer el stock y sumar vientres.

Colombo, por su parte, destacó que el funcionamiento del mercado en los últimos años cambió radicalmente: “Durante décadas trabajamos bajo amenazas o restricciones, con exportaciones cerradas para mantener la carne barata. Hoy, con un mercado libre, los precios se acomodan y forman parte del proceso”, señaló.

Aun así, advirtió que el sector no está acostumbrado a operar sin presiones: “Entre 2022 y 2023, si subía el precio en Cañuelas, nos llamaban de la Secretaría de Comercio buscando culpables. Ahora el mercado es libre y eso también genera un reacomodamiento”.

En un contexto de recomposición de la ganadería y señales de recuperación del negocio exportador, el precio de la carne seguirá siendo un termómetro clave de la economía en los próximos meses.