12 February, 2026
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La deuda aprieta a la clase media y crece la morosidad en niveles récord

La deuda aprieta a la clase media y crece la morosidad en niveles récord

El aumento de la morosidad volvió a encender señales de alerta en el sistema financiero y expone con claridad las dificultades que atraviesa la clase media para sostener el pago de sus deudas. Según el último Informe de Estabilidad Financiera del Banco Central de la República Argentina (BCRA), los hogares destinan actualmente el 23,4% de la masa salarial registrada al pago de créditos bancarios, el nivel más alto de las últimas décadas.

Este porcentaje implica un salto de 4,5 puntos porcentuales respecto de la medición anterior y marca un punto de inflexión en el comportamiento del endeudamiento familiar. A diferencia de otros períodos, la baja de la inflación dejó de “licuar” las cuotas, mientras que los ingresos crecieron muy por debajo de las tasas de interés, lo que deterioró sensiblemente la capacidad de pago de los hogares.

De acuerdo al informe oficial, entre marzo y septiembre la deuda bancaria real de las familias aumentó un 26,1%, mientras que la masa salarial apenas avanzó un 1,9% en el mismo período. Esta brecha explica el fuerte incremento de los atrasos, especialmente en los créditos vinculados al consumo cotidiano. Casi el 80% del endeudamiento de los hogares corresponde a préstamos personales y tarjetas de crédito, dos herramientas que se volvieron clave para sostener gastos básicos, pero que hoy representan una carga cada vez más difícil de afrontar.

La morosidad total de las familias alcanzó el 8,8% en octubre, con un aumento interanual de 5,3 puntos porcentuales. Desde el Banco Central señalaron que este deterioro se explica fundamentalmente por las líneas al consumo, aunque también se registró un incremento, más moderado, en los préstamos prendarios.

El panorama es aún más delicado si se observan los atrasos prolongados. Según el especialista financiero y exdirector del BCRA, Pablo Curat, el 10,1% de los créditos otorgados a personas humanas presenta demoras superiores a los 30 días, el peor registro de la última década. En los sectores más vulnerables, donde el acceso al crédito bancario es limitado y predominan las financieras informales, la situación resulta todavía más crítica. En ese segmento, la morosidad ya supera el 20%, de acuerdo con estimaciones del economista Sebastián Menescaldi, de la consultora Eco Go.

Las altas tasas de interés continúan siendo uno de los principales factores de presión. Actualmente, los préstamos personales a plazos de entre 12 y 60 meses se ofrecen con tasas nominales anuales que oscilan entre el 81% y el 85%, mientras que el costo financiero total supera el 150% anual. En la práctica, una cuota promedio resulta difícil de sostener para salarios que avanzan a un ritmo mucho menor.

Las tarjetas de crédito también concentran gran parte de la preocupación. Refinanciar el saldo pagando únicamente el mínimo implica un costo financiero total cercano al 196,7% anual, casi seis veces la inflación estimada para 2025. Bajo este esquema, una deuda relativamente pequeña puede extenderse en el tiempo y crecer de manera constante, comprometiendo seriamente el presupuesto familiar.

El diagnóstico del Banco Central refleja un cambio de escenario. Con menor inflación pero con tasas aún elevadas y salarios rezagados, el endeudamiento se vuelve más pesado y la morosidad avanza. Para la clase media, que recurrió al crédito como sostén del consumo, el desafío ya no pasa por acceder a un préstamo, sino por lograr cumplir con las obligaciones sin caer en atrasos que profundicen su fragilidad financiera.