14 December, 2025
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Quebracho colorado: del monte a la obra

Quebracho colorado: del monte a la obra

El quebracho colorado santiagueño, durante décadas asociado al trabajo rural, a los durmientes de ferrocarril y a los oficios tradicionales del monte, podría estar a las puertas de un cambio profundo. Un equipo de especialistas del INTA y de la Facultad de Ciencias Forestales de Santiago del Estero —integrado por los ingenieros forestales Julio Michela, Sebastián Kees, Rolando Schimpf y Guillermo Merletti— impulsa un proceso de normalización que busca colocar a esta madera dura entre los materiales aptos y certificados para la construcción civil en Argentina.

El objetivo es ambicioso y estratégico: lograr que el quebracho colorado santiagueño sea incorporado formalmente al CIRSOC 601, el reglamento nacional que establece los requisitos técnicos para diseñar y construir estructuras de madera. Su inclusión permitiría que este recurso, emblemático de la región chaqueña, pueda utilizarse en obras civiles con respaldo normativo, garantizando confiabilidad, seguridad y estándares homogéneos en todo el país.

Según explican los especialistas, este proceso no solo jerarquiza técnicamente a la madera, sino que también abre puertas fundamentales: desde la formalización de mercados nacionales hasta la posibilidad de acceder a exportaciones con valor agregado. La normalización es, en ese sentido, un paso imprescindible para que el quebracho deje de ser un material percibido exclusivamente como rústico o tradicional y pase a considerarse un recurso competitivo en el ámbito constructivo.

En la Región del Parque Chaqueño Semiárido, el quebracho colorado santiagueño constituye un recurso forestal clave. Su alta densidad, resistencia al desgaste, durabilidad natural y capacidad de soportar condiciones adversas lo han convertido históricamente en un material de enorme valor. Hoy, esas mismas cualidades adquieren una nueva relevancia ante la creciente demanda por materiales sostenibles y de bajo impacto ambiental para la construcción.

El desafío, sostienen los profesionales, no está en reemplazar los usos tradicionales —como postes, vigas y elementos rurales—, sino en sumar una nueva dimensión de aprovechamiento, regulada, sostenible y con proyección industrial. La incorporación al CIRSOC 601 permitiría que arquitectos, ingenieros y empresas constructoras utilicen quebracho colorado con plena validez técnica y certificación nacional, abriendo incluso la puerta a sistemas constructivos mixtos, estructuras pesadas y soluciones de larga vida útil.

Lejos de generar conflictos con los usos históricos, la normalización podría tener un impacto positivo en toda la cadena. Ordenar la selección, clasificación y destino de la madera permitiría obtener mejores precios, acceder a mercados especializados e incentivar un manejo forestal más eficiente y sostenible.

El quebracho colorado santiagueño, que durante tanto tiempo fue símbolo del trabajo duro y del monte profundo, se encuentra así ante la posibilidad de dar un salto industrial: pasar de la tradición al diseño normado, de la producción dispersa a la cadena de valor integrada, y de los mercados informales a una presencia sólida y competitiva en el país y el exterior.

El proceso en marcha es técnico, complejo y aún demandará tiempo. Pero, si prospera, puede significar un cambio profundo para el sector forestal de Santiago del Estero y para toda la región chaqueña, poniendo en valor un recurso histórico con una mirada moderna, sostenible y de futuro.