19 January, 2026
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Reforma laboral: alcances, riesgos e impacto sobre los derechos de los trabajadores

Reforma laboral: alcances, riesgos e impacto sobre los derechos de los trabajadores

La idea del proyecto de ley presentado por el presidente Javier Milei es una reforma integral del régimen laboral con la intención declarada de “formalizar empleo” y flexibilizar condiciones para empleadores, reduciendo cargas administrativas y costos laborales. Sin embargo, en los hechos, la iniciativa concentra cambios en varios frentes: reducción de aportes patronales, modificación del esquema indemnizatorio (con un mecanismo alternativo y un fondo), apertura para acordar condiciones por empresa por encima de la negociación colectiva en algunos aspectos, creación de bancos de horas para compensar extras, posibilidad de pagar salarios en moneda extranjera o mediante billeteras digitales, y una reestructuración de las reglas sobre vacaciones y período de prueba.

La remisión del texto al Congreso motivó reacciones encontradas. Por un lado, apoyo de sectores empresariales que dicen que facilitará contratación. Por el otro, fuertes críticas sindicales por la pérdida de los derechos conseguidos.

Uno de los cambios más relevantes y con impacto inmediato sería el nuevo esquema indemnizatorio. El proyecto propone alternativas a la indemnización tradicional por despido -incluyendo un Fondo de Asistencia Laboral (FAL) y modalidades de cálculo que excluyen ciertos conceptos del base imponible- y medidas que, según varias lecturas periodísticas y técnicas, reducirían el costo de desvinculación para el empleador.

Bajar el costo de la indemnización puede, en teoría, bajar la barrera a la contratación formal pero, en la práctica, también puede trasladar mayor riesgo y vulnerabilidad al trabajador que pierde poder de negociación frente al empleador al no tener la protección clásica de la legislación indemnizatoria.

Además, el proyecto apuesta a priorizar acuerdos a nivel empresa frente a la ultraactividad de los convenios, es decir, elimina o reduce la vigencia extendida de convenios vencidos, y amplía la posibilidad de pactos individuales por empresa. Eso tiende a fragmentar la fuerza colectiva que concentran los convenios sectoriales y territoriales: si se facilita que una empresa imponga condiciones “por abajo” del convenio, los sindicatos pierden un instrumento central de defensa de condiciones mínimas uniformes. La eliminación o acotamiento de la ultraactividad es, en el diagnóstico sindical, uno de los elementos que más erosiona la negociación colectiva.

Como si eso fuera poco, varios artículos del proyecto también buscan limitar el ejercicio del derecho de huelga. En ese sentido, se amplía la lista de “servicios esenciales”, cuyo mantenimiento obligaría a continuar las tareas durante medidas de fuerza, y se introducen sanciones y nuevas infracciones vinculadas a la actividad sindical en la empresa. Esto tiene un doble efecto: reduce la capacidad de presión de los trabajadores –téngase en cuenta que la huelga es la principal herramienta de negociación- y, en la práctica, puede judicializar o sancionar medidas colectivas. Las centrales sindicales ya advirtieron que estas normas erosionan derechos constitucionales y convencionales reconocidos internacionalmente.

Otras modificaciones técnicas -como flexibilizar las vacaciones dentro de un periodo más amplio, crear “bancos de horas” para compensar jornadas y permitir depósitos salariales en moneda extranjera o billeteras- son presentadas por el gobierno como modernización. No obstante, en un contexto argentino marcado por alta inflación y volatilidad cambiaria, permitir sueldos en dólares y pagos digitales puede generar tensiones. Mientras algunos trabajadores preferirían cobros en moneda dura, la dualidad contractual (pesos/dólares) y la dispersión de formas de pago pueden favorecer prácticas no fiscalizadas o crear desigualdades entre empleados. Además, la creación del “banco de horas” y la posibilidad de compensar horas fuera del régimen de horas extras puede reducir la retribución por trabajo adicional si no hay salvaguardas claras.

El tratamiento de la estructura sindical es otro punto crítico. El proyecto incluye nuevas causales de infracción sindical, regulación de la personería en el ámbito de empresa y mecanismos que permiten al empleador actuar como agente de retención de cuotas, previa conformidad. Aunque el Ejecutivo presentó algunos gestos para suavizar el conflicto, por ejemplo, excluyendo modificaciones puntuales en respuesta a críticas, la intención de limitar la capacidad organizativa y de financiamiento sindical es clara y ha sido recibida con alarma por la CGT y otros gremios. La disputa sobre la personería y los límites a la acción sindical redefine el mapa del poder social en el trabajo.

Desde la perspectiva de derechos laborales y de protección social, las principales preocupaciones pueden resumirse así:

  1. a) Debilitamiento de la negociación colectiva y pérdida de piso salarial y condiciones uniformes.
  2. b) Aumento de la precariedad laboral si se facilita la contratación y el despido sin contrapartidas sociales sólidas.
  3. c) Erosión del derecho a huelga y de la autonomía sindical.
  4. d) Menores indemnizaciones y, por ende, menor seguro social frente a la pérdida del empleo
  5. e) Riesgos prácticos derivados de pagos en moneda extranjera y de modalidades digitales que podrían dificultar la fiscalización y la protección de ingresos.

Esos riesgos deben sopesarse frente a las metas proclamadas de formalización y generación de empleo.

También cabe señalar que los efectos reales dependen de muchos factores: el texto final que apruebe el Congreso, el desarrollo de reglamentos y resoluciones administrativas, la actuación de la Justicia laboral y la capacidad de vigilancia de la AFIP y la Secretaría de Trabajo. Algunos economistas y sectores industriales argumentan que bajar costos laborales puede atraer inversiones y reducir informalidad; otros sectores sostienen que, sin políticas complementarias de formación, crédito y crecimiento sostenido, la reforma por sí sola no resolverá el problema del empleo de calidad.

En términos políticos, la fuerza legislativa del oficialismo tras las últimas elecciones aumentó la probabilidad de sanción, pero los conflictos sociales y la movilización sindical también serán variables determinantes.