6 February, 2026
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Suelos vivos: la clave para una actividad agropecuaria sostenible

Suelos vivos: la clave para una actividad agropecuaria sostenible

En el marco del Día Nacional de la Conservación del Suelo, el equipo del INTA Frías llevó adelante una enriquecedora jornada de campo, en la que productores, técnicos y referentes locales se reunieron para reflexionar sobre un tema tan invisible como esencial: la salud del suelo.

La actividad tuvo como eje central el lema “Suelos vivos: la clave para una actividad agropecuaria eficiente, sostenible y responsable”, y buscó poner en evidencia cómo el buen manejo de este recurso puede marcar la diferencia en la producción agrícola y ganadera de nuestra región.

Durante la jornada, los asistentes recorrieron un lote en el que observaron diferentes tipos de terreno: sectores con pasturas de Gatton panic (algunas de larga historia agrícola y otras más recientes), zonas de monte nativo, suelos bajos y altos. En cada parada se detuvieron a leer el suelo, como quien lee las páginas de un libro que cuenta la historia del lugar y sus cuidados o sus heridas.

A través de muestras, calicatas y pozos de observación, se analizaron aspectos fundamentales como:

  • El pH
  • La materia orgánica
  • La salinidad (conductividad eléctrica)
  • La textura y el color
  • El nivel de compactación

Estos indicadores permiten evaluar no solo la productividad potencial del suelo, sino también su nivel de salud biológica, su capacidad de resiliencia y su respuesta a distintas prácticas productivas.

Uno de los aspectos más preocupantes fue el registro de procesos de erosión hídrica, que afectan no solo al lote en observación, sino también a los parajes vecinos. El agua, al no encontrar suelos bien cubiertos ni manejados de forma sostenible, arrastra consigo nutrientes, estructura y años de vida productiva.

Por eso, uno de los ejes del encuentro fue debatir sobre buenas prácticas de manejo: rotación de cultivos, mantenimiento de cobertura vegetal, implementación de planes ganaderos adaptados al tipo de suelo, y decisiones tomadas desde el conocimiento técnico y el compromiso ambiental.

Desde INTA Frías remarcaron que los suelos son un recurso no renovable, y que conservarlos vivos es una responsabilidad que nos compete a todos: técnicos, productores, consumidores y tomadores de decisiones. Su degradación pone en riesgo no solo la producción agropecuaria, sino también la seguridad alimentaria y el equilibrio ambiental.

“Proteger la biodiversidad del suelo y mantenerlo vivo es clave para producir alimentos seguros y construir un futuro sostenible”, expresaron al cierre de la jornada.