26 May, 2026
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30,7 millones de turistas recorrieron el país y gastaron casi 11 billones de pesos

30,7 millones de turistas recorrieron el país y gastaron casi 11 billones de pesos

El verano 2026 cerró con un balance positivo, superando los indicadores de la temporada anterior. Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), durante la temporada viajaron 30,7 millones de turistas, un 9,5% más que en 2025, generando un impacto económico cercano a 11 billones de pesos. El aumento del gasto total estuvo impulsado principalmente por quienes pernoctaron al menos una noche fuera de su ciudad, mientras que el gasto diario promedio por turista alcanzó los 97.101 pesos, nominalmente superior al año pasado, pero levemente inferior en términos reales al descontar la inflación.

La estadía media se mantuvo en 3,65 noches, consolidando la tendencia hacia viajes más breves. Frente a años anteriores, esta reducción refleja un cambio estructural en los hábitos de viaje: los turistas ajustan la duración de su estadía ante un contexto de ingresos más ajustados, pero mantienen un gasto diario relativamente estable, concentrado en experiencias de alto valor agregado como excursiones, gastronomía y eventos.

El verano mostró un comportamiento heterogéneo pero dinámico. Los destinos que combinaron naturaleza, eventos y agenda cultural registraron altos niveles de ocupación, mientras que otros se vieron más sensibles al clima y al calendario. La temporada se organizó por picos de demanda, con fines de semana, festivales, carnavales y competencias deportivas funcionando como activadores concretos del turismo, elevando reservas incluso en plazas que habían comenzado con registros bajos.

Se consolidó un nuevo perfil de turista: planificó con poca antelación, priorizó experiencias específicas y ajustó la duración de su estadía. Donde el producto turístico estuvo bien diferenciado, el impacto económico fue contundente, mientras que los consumos accesorios se moderaron. Eventos, cultura y deporte se consolidaron como la fórmula más efectiva para sostener el movimiento turístico, funcionando como motores claros de demanda en un contexto de mayor prudencia en el gasto.

Entre los desafíos del sector se destacaron la rentabilidad ajustada, la competencia informal y la dependencia del clima y la agenda, factores que aportaron volatilidad y exigieron una planificación más flexible por parte de prestadores y destinos. A pesar de estas dificultades, el verano 2026 cerró con un crecimiento sostenido en número de turistas e impacto económico, consolidando la importancia de una oferta turística diversificada y de calidad para todo el país.