¿Efecto Mundial? Mostaza busca franquiciado en las Islas Malvinas
Tras casi tres décadas de desarrollo, Mostaza logró algo que ninguna otra cadena de hamburguesas consiguió en el país: desplegar su presencia en las 23 provincias. Desde el norte hasta el extremo sur, la marca fue ampliando su alcance con una idea central: estar cerca de la gente en todo el territorio.
Ese crecimiento la convirtió en la red de fast food con mayor alcance federal, con más de 10 mil empleos generados y un esquema de franquicias que impulsa economías locales. Sin embargo, una vez alcanzado ese objetivo, aparece una nueva mirada hacia adelante.
Puertas adentro, lo sintetizan en una frase que mezcla identidad y proyección: “Nos queda pendiente un punto argentino: las Islas Malvinas”.
Lejos de tratarse de un anuncio concreto, la definición funciona como un posicionamiento. Una manera de expresar el espíritu con el que la empresa se expandió: crecer sin achicarse.
En ese sentido, Carola Garibaldi sostuvo: “Hoy podemos decir que llegamos a todo el país. Si surgiera un franquiciado en Malvinas, tenemos la capacidad de avanzar rápido porque contamos con el conocimiento, el modelo y la decisión para hacerlo”.
La idea encaja con la historia de la compañía, que desde sus inicios buscó consolidarse como una marca argentina competitiva frente a las grandes cadenas internacionales, apostando a entender los hábitos y preferencias locales.
Actualmente, Mostaza suma más de 200 locales y se mantiene como uno de los principales jugadores del sector, con nuevos proyectos de aperturas en marcha. Cada nuevo punto no solo implica expansión comercial, sino también generación de empleo y desarrollo en ciudades donde la oferta gastronómica sigue creciendo.
En ese contexto, la referencia a Malvinas no es casual. Expresa una lógica de crecimiento que va más allá de los números: una identidad ligada al arraigo, la cercanía y la idea de que siempre hay un próximo paso por dar.