El campo santiagueño enfrenta un escenario de contrastes: Expo Bandera agotó sus stands pero 400.000 hectáreas están bajo amenaza hídrica
La actividad productiva del sudeste santiagueño atraviesa un escenario de contrastes. Mientras la Expo Bandera 2026 se prepara para abrir sus puertas este viernes 4 de septiembre con una fuerte participación empresarial, unas 400.000 hectáreas se encuentran comprometidas de cara a la próxima campaña debido a napas altas y dificultades para el escurrimiento del agua.
La muestra, que se desarrollará hasta el domingo 6, llega con todos los espacios comerciales vendidos, una señal del interés que mantienen empresas, productores y representantes de distintos sectores vinculados al agro y la actividad productiva.
El movimiento generado por la exposición contrasta, sin embargo, con las dificultades que atraviesa una parte importante de la superficie agrícola de la región. El exceso de humedad y la presencia de napas cercanas a la superficie complican el ingreso de maquinaria y generan incertidumbre sobre las posibilidades de avanzar normalmente con las tareas de siembra.
Una campaña condicionada por el agua
El problema hídrico podría tener consecuencias sobre la planificación de la próxima campaña agrícola, especialmente en aquellas zonas donde los suelos todavía no lograron recuperar condiciones adecuadas.
Las aproximadamente 400.000 hectáreas afectadas representan una superficie significativa para el esquema productivo del sudeste provincial. La situación obliga a los productores a evaluar fechas de siembra, condiciones de los lotes y alternativas productivas según la evolución de los niveles de humedad.
En este contexto, la realización de Expo Bandera adquiere una particular relevancia. La elevada demanda de espacios comerciales muestra que, pese a las dificultades climáticas, existe movimiento empresarial y expectativa en torno al sector agropecuario.
La exposición volverá así a reunir a productores, empresas, proveedores de maquinaria, servicios e instituciones vinculadas al campo, en un momento en el que el sector debe afrontar el desafío de sostener la actividad mientras espera una mejora de las condiciones de los suelos.