5 July, 2026
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Aprender en el campo: una jornada donde la maquinaria, la seguridad y la tecnología se viven en primera persona

Aprender en el campo: una jornada donde la maquinaria, la seguridad y la tecnología se viven en primera persona

En tiempos donde la formación técnica exige cada vez más contacto con la realidad productiva, una jornada desarrollada en el Campo Experimental del INTA Santiago del Estero puso en valor una premisa clave: aprender haciendo. Allí, estudiantes y docentes de la Tecnicatura Fitosanitarista de la Facultad de Ciencias Forestales de la UNSE compartieron una experiencia intensiva junto a técnicos de la estación experimental, en un espacio pensado para integrar conocimientos y prácticas.

La actividad, organizada por un equipo interdisciplinario de profesionales —entre ellos los ingenieros forestales Walter Horacio Cassino y Esteban Exequiel Bruhn Gauna, junto a Ariel Tamer y Gonzalo de Bedia del INTA—, propuso una inmersión completa en el mundo de la maquinaria agrícola, con foco en su funcionamiento, mantenimiento y, especialmente, en las normas de higiene y seguridad.

Durante la primera parte de la jornada, los participantes recorrieron el predio mientras analizaban en detalle distintos equipos como tractores agrícolas, enfardadoras y sembradoras de siembra directa. No se trató solo de observar: cada máquina fue desmenuzada en sus componentes, explicando su lógica de uso y los cuidados necesarios para operarlas de manera eficiente y segura.

Pero el verdadero salto conceptual llegó en la segunda instancia, donde el eje estuvo puesto en la tecnología de aplicación de agroquímicos líquidos. Allí, el aprendizaje se organizó de manera progresiva: desde las mochilas manuales, pasando por implementos de arrastre, hasta llegar a la maquinaria autopropulsada, permitiendo comprender cómo escala la complejidad en cada nivel.

Un aspecto clave fue el trabajo del personal técnico del Campo Experimental, que preparó y puso a disposición todo el parque de maquinarias con fines didácticos. Esto permitió que cada explicación tuviera su correlato inmediato en la práctica, algo altamente valorado por los asistentes.

A lo largo de la jornada, estudiantes con distintos niveles de avance coincidieron en destacar la complejidad de los saberes involucrados, así como la predisposición de los especialistas para compartir su experiencia. También subrayaron la importancia de estos espacios, donde el conocimiento deja de ser abstracto y se transforma en herramienta concreta.

La experiencia cerró con una reflexión compartida: la necesidad de seguir fortaleciendo instancias como las Prácticas Profesionales Supervisadas, que forman parte de una relación sostenida entre el INTA y la UNSE, con más de 30 años de trabajo conjunto.

En definitiva, la jornada no solo permitió profundizar contenidos técnicos, sino también reafirmar que, en el ámbito agropecuario, el aprendizaje más valioso es aquel que se construye con los pies en el campo y las manos en la máquina.