29 April, 2026
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Cadenas de supermercados en crisis

Cadenas de supermercados en crisis

Las grandes cadenas de supermercados que operan en Argentina atraviesan uno de los momentos más complejos de los últimos años. La caída sostenida del consumo, el aumento de los costos operativos y las dificultades para sostener márgenes de rentabilidad están obligando a las empresas del sector a aplicar recortes de personal, cerrar sucursales y rediseñar sus estructuras comerciales.

El escenario impacta sobre varios de los principales jugadores del mercado, entre ellos Carrefour, La Anónima, ChangoMás y Libertad, estos últimos con sucursales en Santiago del Estero. Se trata de cadenas que en los últimos meses comenzaron a reducir personal o achicar su presencia en distintas provincias del interior del país.

El deterioro del consumo es uno de los factores centrales detrás de esta situación. Según datos sectoriales, las ventas en supermercados acumulan varios meses de retracción, impulsadas por la pérdida del poder adquisitivo de los salarios y la reconfiguración del gasto familiar, que prioriza productos esenciales y busca alternativas más económicas.

Uno de los casos más recientes es el de ChangoMás, controlada por Grupo de Narváez desde que adquirió las operaciones de Walmart en Argentina en 2020. La empresa avanzó con despidos en provincias como San Juan y La Pampa, donde se redujo la dotación de personal en distintas sucursales.

La situación también alcanza a Carrefour, que comenzó a ajustar la estructura de algunas de sus sucursales. En determinados locales, la compañía evalúa reducir planteles que originalmente superaban los cien trabajadores a estructuras de entre 60 y 70 empleados, con el objetivo de bajar costos operativos.

En el caso de La Anónima, la crisis del consumo también impacta en los balances. La empresa reconoció una fuerte caída en el volumen de ventas en algunas plazas del interior del país.

Otra empresa que atraviesa un proceso de reestructuración es Libertad, que redujo significativamente su plantilla en Misiones y cerró algunas unidades comerciales. En la ciudad de Posadas, la cadena pasó de tener alrededor de 200 trabajadores a poco más de 120, con previsiones de nuevos ajustes para adecuar el tamaño de las sucursales a la demanda actual.

En paralelo, la chilena Cencosud, propietaria en Argentina de las marcas Vea y Easy, también avanza con un proceso de reducción de su red comercial. La empresa cerró varias sucursales de Vea en el conurbano bonaerense y en ciudades del interior, además de aplicar despidos en distintos puntos del país.

Además de la caída del consumo, los supermercados enfrentan un aumento sostenido de los costos operativos: alquileres, logística, tarifas de servicios, salarios y cargas impositivas presionan sobre márgenes que ya son reducidos.

Este escenario obliga a las empresas a rediseñar su estructura para sostener la operación, en un contexto donde también crece la competencia de formatos más pequeños, como autoservicios de cercanía y mayoristas, que logran captar consumidores sensibles al precio.

El futuro inmediato del sector aparece marcado por la cautela. Mientras las cadenas buscan adaptarse a un mercado más chico y con consumidores más selectivos, el desafío pasa por recuperar volumen de ventas sin perder eficiencia operativa.

En un contexto económico todavía frágil, el supermercadismo argentino enfrenta así una etapa de transformación que podría redefinir el mapa del consumo masivo en el país durante los próximos años.