Exceso de lluvias y altas temperaturas marcan el inicio de la campaña agrícola 2025/26 en el este santiagueño
Las condiciones climáticas están teniendo un fuerte impacto en el arranque de la campaña agrícola 2025/26 en el este de la provincia de Santiago del Estero. Así lo señala el último informe agrometeorológico elaborado a partir del análisis del ingeniero agrónomo Omar Puig, referente de la Estación Experimental Agropecuaria Quimilí del INTA.
De acuerdo con el especialista, los registros de precipitaciones en el este provincial resultaron altamente favorables. Tanto en el noreste como en el sudeste santiagueño, las lluvias acumuladas durante el trimestre noviembre–diciembre–enero superaron ampliamente los promedios históricos. Este escenario coincidió con un período clave para la siembra de los cultivos de verano, que se están implantando con muy buena humedad en el perfil del suelo, mientras que los lotes ya sembrados presentan un excelente desarrollo vegetativo.
Sin embargo, la situación no fue homogénea en toda la región. Durante la primera quincena de enero, los departamentos Belgrano y Taboada, en el sudeste provincial, registraron precipitaciones extremadamente intensas, con acumulados superiores a los 300 milímetros en apenas dos eventos. Estas lluvias provocaron inundaciones, encharcamientos prolongados y caminos completamente anegados, especialmente hacia el sur del departamento Belgrano.
Puig advirtió que la falta de infraestructura vial con obras hidráulicas adecuadas agravó el problema, ya que el agua no logró escurrir por los cauces naturales. En numerosos casos, los caminos funcionaron como verdaderos embalses, ampliando las superficies afectadas, prolongando los tiempos de escurrimiento y elevando el nivel de la napa freática, lo que derivó en daños sociales, ecológicos y económicos.
En cuanto al impacto productivo, el balance general continúa siendo positivo. Si bien algunos lotes deberán ser resembrados por problemas de nacimiento o muerte de plantas a causa de los encharcamientos, y existen campos de girasol con cosecha demorada por falta de piso, el panorama en el conjunto del este provincial resulta alentador. La campaña muestra una buena implantación de cultivos, suelos con excelente humedad y una napa freática recuperada, que podría aportar agua en períodos de escasez de lluvias, especialmente en el sudeste.
Respecto de las perspectivas climáticas, el informe indica que el verano comenzó bajo un escenario de “La Niña Débil”, con una tendencia al aumento de la temperatura del Océano Pacífico Ecuatorial. Esta evolución permitiría una transición hacia un “Neutral Cálido” hacia el final del verano. Para el otoño se prevé la continuidad de este estado, con una posible evolución hacia un “Neutral Muy Cálido” y eventualmente un “El Niño Débil” durante el invierno, cuya mayor intensidad podría manifestarse en la primavera de 2026.
En el corto plazo, para el este santiagueño se esperan algunas precipitaciones durante la segunda quincena de enero y la primera de febrero, aunque de baja significación, acompañadas por temperaturas máximas muy elevadas y la posibilidad de olas de calor intensas. Aun con buena disponibilidad de humedad en el suelo, el estrés térmico podría afectar los rendimientos si las lluvias se retrasan o pierden frecuencia.
A partir de la segunda quincena de febrero, las precipitaciones volverían a incrementarse en frecuencia e intensidad, con eventos puntuales muy severos, caracterizados por alta energía, fuerte actividad eléctrica y riesgo de granizo. Estas condiciones podrían extenderse hasta mayo, sin descartarse nuevos episodios de inundaciones y encharcamientos en pleno período de cosecha, especialmente en el sudeste provincial.
Finalmente, el informe advierte que las olas de calor y las temperaturas máximas extremas se perfilan como el factor climático de mayor incidencia y riesgo para el desarrollo de la campaña agrícola 2025/26 en el este de Santiago del Estero.