25 May, 2026
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Sin obra pública, la construcción privada amortiguó la caída del sector

Sin obra pública, la construcción privada amortiguó la caída del sector

Impulsada por la falta de financiamiento, el aumento de los costos medidos en dólares y la fuerte retracción de la obra pública, la industria de la construcción en la Argentina atravesó durante 2025 una marcada caída en su nivel de actividad. No obstante, el repunte de la construcción privada permitió moderar el impacto negativo sobre el sector.

Según una encuesta realizada por el Grupo Construya a 407 profesionales de la cadena de valor, el 62% de los consultados señaló que su actividad disminuyó en los últimos doce meses en comparación con el período anterior. En contraste, solo el 16% percibió una mejora y el 22% indicó que su nivel de trabajo se mantuvo estable.

Entre los principales obstáculos para el desarrollo de la actividad se destacó el aumento de los costos de construcción, mencionado por el 19% de los encuestados. Le siguieron la menor disponibilidad de financiamiento (15%) y la baja demanda del mercado (13%), factores que condicionaron el desempeño general del sector.

En cuanto a los segmentos que más dinamizaron la actividad, el 47% de los profesionales identificó a las obras privadas de tamaño mediano y pequeño como el principal motor, mientras que el 36% señaló a las refacciones y ampliaciones. En cambio, solo el 14% mencionó a las grandes obras privadas y apenas un 3% a la obra pública, principalmente vinculada a viviendas, escuelas y hospitales.

La pérdida de peso de la obra pública fue sostenida en los últimos años. En 2023, representaba la principal fuente de ingresos para el 13% de las empresas constructoras; esa proporción cayó al 5% en 2024 y al 3% en 2025.

El acceso al crédito también apareció como una de las principales limitaciones. El 57% de los encuestados lo consideró difícil, mientras que el 32% lo calificó como prácticamente inaccesible. Solo el 1% afirmó que obtener financiamiento resulta muy accesible. En este contexto, la autofinanciación continúa siendo el mecanismo predominante (34%), seguida por el financiamiento de proveedores (18%) y los fideicomisos (13%). Los préstamos a largo plazo, tanto en pesos como en dólares, tuvieron una participación marginal.

Respecto a las preferencias de ahorro, la construcción se mantuvo como la opción más elegida (29%), aunque con una caída de siete puntos respecto de la medición anterior. Detrás se ubicaron las acciones (25%), el dólar (17%) y los bonos públicos (11%), junto a plazos fijos, criptomonedas y depósitos bancarios.

Expectativas de repunte en 2026

A pesar del escenario desafiante, el relevamiento reflejó expectativas moderadamente positivas. El 58% de los profesionales consideró que su actividad crecerá en los próximos doce meses, mientras que un 21% espera que se mantenga estable y otro 21% prevé una nueva caída. Entre los factores que podrían favorecer un repunte se mencionaron la construcción como refugio de valor, el crecimiento de la actividad económica, el avance de las obras privadas y una eventual mayor disponibilidad de crédito.

Más allá de los datos sectoriales, la construcción continúa fuertemente condicionada por el contexto macroeconómico. El tipo de cambio, las tasas de interés, la inflación —reflejada en el costo de la construcción— y la elevada carga impositiva son las variables que más inciden sobre la actividad. En ese marco, el costo de construir en dólares volvió a registrar un salto: según datos oficiales, aumentó 4,7% en noviembre respecto de octubre y acumula una suba del 105% desde las elecciones presidenciales de octubre de 2023.