Importaciones y caída del consumo golpean a la industria de electrodomésticos: despidos, cierres y empresas en crisis
La industria nacional de electrodomésticos atraviesa un momento complejo debido al incremento de las importaciones y la retracción del consumo interno. En los últimos meses, varias empresas del sector comenzaron a registrar despidos, cierres de plantas y procesos de reestructuración financiera que reflejan el deterioro de la actividad.
Uno de los casos más recientes es el de Aires del Sur, firma propietaria de las marcas Electra y Fedders, que presentó un pedido de quiebra directa ante la Justicia luego de concretar 140 despidos. En su presentación judicial, la compañía aseguró encontrarse en “estado de cesación de pagos actual, generalizado e irreversible”, y reconoció que los planes implementados para sostener la producción no lograron revertir la crisis.
Otro ejemplo es el de Neba, fabricante de heladeras que cerró su planta en Catamarca y despidió a 56 trabajadores. Tras el anuncio, los empleados realizaron una ocupación de las instalaciones en el parque industrial El Pantanillo, cerca de la capital provincial, y permanecen en asamblea a la espera de respuestas oficiales.
En paralelo, la empresa Goldmund S.A., dueña de la marca Peabody, comunicó a clientes y proveedores el inicio de un proceso de concurso preventivo para reestructurar sus pasivos. El expediente judicial tramita en la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial, bajo la carátula “Goldmund S.A. s/ Concurso Preventivo”.
La compañía, que surgió tras la crisis de 2001 enfocada inicialmente en la importación de heladeras, adquirió la marca Peabody en 2004 y posteriormente desarrolló líneas de producción nacional, especialmente en climatización y pequeños electrodomésticos. También logró exportar a mercados regionales como Chile, Uruguay, Bolivia y Paraguay, además de operar en Estados Unidos y Europa.
La crisis también alcanza a empresas multinacionales. Electrolux, que posee una planta en el barrio Las Delicias de Rosario, redujo su plantilla de 900 a 400 trabajadores en los últimos dos años y medio. Actualmente la fábrica funciona a menos del 50% de su capacidad instalada y la empresa abrió un programa de retiros voluntarios que podría alcanzar al menos a 100 empleados.
Desde la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de Rosario, su secretario de prensa, Adrián Cartazo, señaló que la baja del consumo y la creciente presencia de productos importados impactaron de lleno en la actividad. “Se vende muy poco desde que empezaron a entrar mercaderías chinas”, afirmó.
Según explicó el dirigente sindical, incluso las empresas que pueden importar parte de su producción tampoco logran compensar la caída del mercado interno, ya que el poder de compra de los consumidores se encuentra debilitado.
En este contexto, representantes del sector advierten que la apertura de importaciones y el freno del consumo masivo están generando un escenario cada vez más complicado para la industria nacional, con efectos directos en el empleo y en la continuidad de varias compañías históricas del rubro.