Persisten los efectos de las lluvias en el cinturón frutihortícola del río Dulce y evalúan el impacto en la próxima campaña
Las intensas y sostenidas precipitaciones registradas desde diciembre de 2025 afectan de manera dispar al cinturón productivo frutihortícola del área de riego del río Dulce, en la provincia de Santiago del Estero. Así lo señala un informe elaborado por la Agencia de Extensión Rural Fernández del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), a partir de relevamientos técnicos y acompañamiento a productores de la región.
El documento detalla que las lluvias generaron impactos de distinta magnitud según la ubicación de los establecimientos, el tipo de suelo y el estado fenológico de los cultivos, configurando un escenario heterogéneo en toda el área de influencia.
Impacto de las precipitaciones
En términos generales, las lluvias favorecieron la recarga de los perfiles del suelo y resultaron beneficiosas para los sistemas productivos. Sin embargo, en sectores puntuales del departamento Robles —especialmente en Colonia El Simbolar— y en La Cañada, departamento Figueroa, se registraron anegamientos que afectaron lotes hortícolas, en particular aquellos de siembra tardía.
De acuerdo con los registros de la estación meteorológica INTA-Fontagro, ubicada en el sector B de Colonia El Simbolar, los acumulados fueron de 186 milímetros en diciembre, 168 en enero y 93 en febrero.
Las deficiencias estructurales de drenaje en determinadas zonas dificultaron el escurrimiento normal del agua. En algunos casos, los productores debieron esperar más de diez días para que el suelo recuperara condiciones adecuadas —“tener piso”— y así poder retomar las labores culturales.
Como consecuencia, se registraron pérdidas parciales y, en ciertos establecimientos, totales de cultivos de sandía y zapallo (kabutia y butternut) que se encontraban en etapa de producción y cosecha. No obstante, el nivel de afectación no fue uniforme en toda la región.
Condición actual y próxima campaña
A mediados de febrero aún persistían sectores con saturación de suelos, lo que dificultó el inicio de las tareas de preparación para la campaña otoño-invierno. Esta situación podría demorar o reducir la superficie destinada a cultivos como cebolla, zanahoria, lechuga, acelga y remolacha, dependiendo de la evolución climática y de la capacidad de drenaje en cada establecimiento.
Contexto económico del sector
El informe también advierte que el evento climático se produce en un escenario económico complejo para la actividad frutihortícola.
En campañas anteriores, productores de cebolla y zanahoria enfrentaron dificultades comerciales, con precios bajos y problemas de colocación en los mercados. A ello se suman los elevados costos logísticos para el traslado hacia mercados concentradores, lo que limita la competitividad y lleva a muchos productores a optar por la comercialización en el ámbito local.
Además, la incidencia de costos fijos —particularmente los vinculados al riego— reduce los márgenes de rentabilidad, lo que condiciona la planificación de la próxima campaña.
Perspectivas
En este contexto, algunos establecimientos evalúan una posible reducción de la superficie a sembrar en la campaña venidera. La magnitud de esa disminución dependerá tanto de la evolución de las condiciones de suelo como de las expectativas de mercado en los próximos meses.