“Privado y público nos tenemos que apoyar, nos necesitamos”
Las medidas de desregulación en el mercado turístico trajeron tantos beneficios como problemas. La extinción del Ministerio que ejercía un control sobre las agencias da vía libre a emprendimientos que no siempre están preparados para la responsabilidad que implica la actividad, pero además es terreno fértil para el florecimiento de estafas.
Celina Fernández, técnica en Turismo, síndica de la Cooperativa Ckayna Cunan, afirma que el sector público y privado se necesitan para potenciarse. “Los privados tenemos que apoyar mucho la parte pública; nos necesitamos”, comenta convencida por los años de trabajo que lleva en el rubro.

En el caso de Santiago, la provincia apuesta a eventos varios y su promoción para fomentar el turismo receptivo. Al sector privado le corresponde entonces ofrecer toda una gama de servicios capaces de satisfacer la demanda de los visitantes para crecer empresarial o cooperativamente.
“Tenemos una gran apertura y oportunidades que se vienen dando hace tantos años. Tenemos que aprovecharlas en un buen sentido para generar nuevos puestos de trabajo y otras oportunidades”, comenta.

Bajo esta perspectiva intentan construir nuevas alternativas y espacios que tengan que ver con el rubro y permitan generar empleo, ya que talento no falta. En el caso de la Cooperativa de la que forma parte, una de las razones que la impulsaban era la cantidad de recurso humano que no había podido explotar sus capacidades en el sector.
Habla por los graduados en el Instituto Santo Tomás, donde la tecnicatura en Turismo existe hace más de veinte años. “Imagínate la cantidad de egresados que nunca han tenido la oportunidad de dedicarse a esto. La verdad que nosotros notamos eso, lo vemos, lo conocemos”, señala.

Desregulación y descontrol
Además de garantizar oportunidades turísticas, el Estado Nacional en sus manos tenía un control sobre las agencias de turismo. Con el proceso de desregulación y la desaparición del ministerio correspondiente, se extinguió también registro de las empresas que prestan estos servicios.
Y, si bien surgió uno, de la mano de la Federación Argentina de Asociaciones de Empresas de Viajes y Turismo (Faevyt), la no obligatoriedad permite emprendimientos paralelos que no siempre son confiables. “Hay muchas denuncias y no podemos hacer nada. La gente que es estafada no tiene dónde reclamar (por vía administrativa) y tiene que irse a la parte penal”, comentaba Celina.

Todo ello con lo que significa hoy encarar una demanda judicial. “En esa parte realmente es negativo, es desmotivador para la gente y para nosotros somos prestadores de servicios, porque es muy difícil que después crean en nosotros, que apuesten a contratar un servicio. La gente queda con miedo y es mucho más trabajoso esto de brindar la tranquilidad, seguridad de nuevo”, agrega.
Así, el panorama se presenta “riesgoso” y “peligroso”. “Por justamente el Estado regulaba la actividad de las agencias de viaje para garantizarle a los turistas un buen servicio, sin que surja ningún tipo de estafa, problema, o riesgo”, insiste.