25 April, 2026
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Revolución en los tambos: la robótica permite triplicar la producción

Revolución en los tambos: la robótica permite triplicar la producción

La incorporación de tecnología robótica en los sistemas lecheros está marcando un cambio profundo en la producción. Un modelo validado durante más de una década por el INTA demuestra que es posible triplicar los niveles productivos tradicionales, al tiempo que se mejora la eficiencia, el bienestar animal y las condiciones de trabajo.

El desarrollo, llevado adelante en Rafaela, Santa Fe, se basa en un sistema de ordeñe automatizado que permite a las vacas ordeñarse de manera voluntaria, según su propio ritmo. Este enfoque no solo optimiza la producción, sino que también facilita un monitoreo constante de la salud del rodeo y de las condiciones sanitarias y ambientales. “Integrar la robótica, sensores y gestión de datos permitió un seguimiento continuo de indicadores productivos y operativos, al tiempo que mejora la eficiencia en el uso del tiempo y las condiciones de trabajo”, explicó Miguel Taverna.

 

Los resultados productivos son contundentes. El sistema alcanzó un promedio de 32 litros por vaca por día, con picos de hasta 37 litros, y una frecuencia de 2,3 ordeños diarios por animal. En términos globales, la producción se estabilizó en torno a los 30.000 litros de leche por hectárea, lo que representa hasta tres veces más que los promedios habituales a nivel provincial y nacional.

Además, se registraron niveles cercanos a los 2.000 kilos de grasa y proteína por hectárea, un indicador clave de eficiencia productiva. El funcionamiento del robot —con unos 146 ordeños diarios y más de seis por hora— evidenció una buena adaptación de los animales al sistema, aspecto fundamental para sostener estos niveles sin alterar el equilibrio del rodeo.

Más allá de los números, uno de los ejes centrales del modelo es el bienestar animal. La implementación de un galpón con sistema de “cama fría” permitió mitigar el impacto del calor, reduciendo el estrés térmico. Esto se reflejó en una menor frecuencia respiratoria y en una condición corporal estable en el 84 % de las vacas. A su vez, la mastitis clínica se mantuvo en niveles bajos, entre el 4 % y el 8 %, gracias al monitoreo permanente que brinda la tecnología.

El uso eficiente de los recursos también forma parte del esquema. El sistema logró una relación de 6,7 litros de agua por cada litro de leche producido, con un recupero cercano al 80 % mediante captación de lluvia y tratamiento de efluentes, lo que permite optimizar el manejo y reducir el impacto ambiental.

En paralelo, la automatización transformó la dinámica laboral dentro del tambo. Las tareas físicas repetitivas se redujeron significativamente, dando paso a un modelo donde el trabajo se centra en el monitoreo, el análisis de datos y la toma de decisiones. “Se pasa de tareas operativas a funciones de control, con un uso más eficiente del tiempo y mejores condiciones laborales”, destacó Taverna.

Tras diez años de funcionamiento, el sistema de ordeño robotizado del INTA se consolida como una referencia en innovación aplicada al sector lechero. Los resultados no solo muestran un salto en productividad, sino también una nueva forma de pensar y gestionar los tambos, más eficiente, sostenible y alineada con los desafíos actuales del agro.