13 June, 2026
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Tecnología de precisión en tambos para anticipar el estrés calórico en vacas lecheras

Tecnología de precisión en tambos para anticipar el estrés calórico en vacas lecheras

Las tecnologías de precisión que hoy forman parte de muchos tambos argentinos, inicialmente incorporadas para la detección de celos y enfermedades, se consolidan como herramientas estratégicas para anticipar uno de los principales desafíos productivos del verano: el estrés por calor en los rodeos lecheros. Así lo demuestran estudios realizados en el INTA Rafaela junto a la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Litoral, que ponen en evidencia el valor del monitoreo continuo de indicadores fisiológicos y conductuales en vacas lecheras.

A través del uso de sensores de precisión, los investigadores pudieron seguir de manera permanente variables como el tiempo de rumia, el consumo de alimento, la actividad, la posición corporal y la tasa respiratoria de los animales. Estos datos permiten detectar de forma temprana los primeros signos de estrés térmico, incluso antes de que se manifiesten síntomas visibles.

“Cuando el índice de temperatura y humedad supera el valor de 68, e incluso antes en vacas de alta producción, el tiempo de rumia cae de forma significativa”, explicó Pablo Viretto, investigador del INTA Rafaela y uno de los responsables del trabajo. La rumia está estrechamente vinculada al consumo de alimento y al correcto funcionamiento del rumen, por lo que su disminución temprana constituye una señal clara de que el animal está bajo estrés y que la producción de leche puede verse comprometida.

El estudio se desarrolló en el tambo robotizado de la Estación Experimental INTA Rafaela, sobre vacas Holstein, donde se registraron de manera continua tanto los indicadores animales como las condiciones térmicas ambientales. Los resultados muestran que, a medida que el calor se intensifica, disminuye el tiempo de rumia y de consumo, aumenta la frecuencia respiratoria y se modifican los patrones normales de comportamiento.

Estos efectos no se limitan a las vacas en producción. “En vacas secas y preparto, el estrés se agudiza a medida que avanza la gestación, por lo que resulta indispensable implementar estrategias de mitigación en todos los rodeos del tambo”, señaló Viretto, destacando la necesidad de una mirada integral sobre el sistema productivo.

En la misma línea, la investigadora del INTA Rafaela Georgina Frossasco remarcó que durante los períodos críticos de altas temperaturas las vacas pasan más tiempo paradas, descansan menos y alteran sus hábitos de alimentación. Si bien estos cambios pueden observarse a simple vista, el uso de tecnologías de precisión permite un seguimiento automatizado y permanente, facilitando la toma de decisiones anticipadas.

“Si el productor ya cuenta con estas herramientas, puede detectar los primeros síntomas de estrés antes de que el efecto negativo se profundice y aplicar medidas de manejo a tiempo”, sostuvo Frossasco. Entre las señales de alerta temprana se encuentran la menor concurrencia al comedero, la reducción del consumo, el aumento del tiempo de permanencia de pie, la mayor tasa respiratoria y la disminución del tiempo de rumia. “Es importante actuar antes de que veamos las vacas agitadas y jadeando”, resumió.

Durante el verano, la planificación del manejo diario resulta determinante. Una de las principales recomendaciones es garantizar el acceso permanente a agua limpia y fresca. Las vacas de alta producción pueden consumir más de 100 litros de agua por día, por lo que cualquier restricción impacta de manera directa en su rendimiento productivo.

La alimentación también cumple un rol central en la mitigación del estrés térmico. En sistemas con ración totalmente mezclada (TMR), se aconseja concentrar el suministro en los momentos más frescos del día, temprano por la mañana y al anochecer, evitando que el pico de calor generado por la digestión coincida con las temperaturas más elevadas. A esto se suma la necesidad de utilizar forrajes de buena calidad y alta digestibilidad, que reduzcan el esfuerzo metabólico del animal.

Finalmente, el confort completa el esquema de manejo. Proveer sombra adecuada, buena ventilación y, cuando es posible, sistemas de refrescado, contribuye a amortiguar el impacto del calor. “Son medidas conocidas, pero su efectividad depende de aplicarlas de manera anticipada, cuando los indicadores empiezan a mostrar cambios”, concluyó Frossasco, reforzando el valor de la tecnología como aliada para una producción lechera más eficiente y sostenible frente a condiciones climáticas adversas.