20 October, 2026
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Una científica santiagueña investiga cómo utilizar la luz para abrir nuevas posibilidades en la medicina

Una científica santiagueña investiga cómo utilizar la luz para abrir nuevas posibilidades en la medicina

Utilizar la luz para controlar la actividad de determinadas células es uno de los avances más prometedores de la biología moderna. Esta tecnología, conocida como optogenética, permite estudiar con gran precisión distintos procesos biológicos y abre nuevas perspectivas para la investigación del cerebro y de enfermedades neurológicas.

En ese campo trabaja Delfina Jerez, graduada de la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE) y becaria doctoral del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), quien compartió los alcances de su investigación durante una entrevista con Radio Universidad.

La especialista explicó que la optogenética utiliza proteínas sensibles a la luz para modificar la actividad de determinadas células. Mediante herramientas de ingeniería genética, es posible lograr que esas células produzcan las proteínas y respondan a estímulos luminosos específicos.

Una de las principales ventajas de esta técnica es que permite intervenir sobre células seleccionadas con precisión espacial y temporal, de manera reversible. En neurociencias, estas herramientas se utilizan para investigar circuitos neuronales vinculados con la memoria, el sueño, las emociones, el aprendizaje y el comportamiento, así como para estudiar enfermedades como el Parkinson y la epilepsia.

“Podemos modificar experimentalmente la actividad de determinadas neuronas y observar cómo cambia una respuesta o un comportamiento”, explicó Jerez. Estos conocimientos, señaló, podrían servir como base para desarrollar nuevos tratamientos en el futuro.

El trabajo doctoral de Jerez se desarrolla en el Instituto de Nanosistemas y está centrado en el estudio de los fitocromos bacterianos, proteínas que responden a la luz roja y a la luz roja lejana, cercana al infrarrojo.

A diferencia de muchas herramientas optogenéticas tradicionales, que emplean luz azul, estas proteínas presentan características que podrían ser útiles para futuras aplicaciones biomédicas. Según explicó la investigadora, la luz roja puede penetrar más profundamente en determinados tejidos biológicos, ya que experimenta menor dispersión y absorción que la luz azul en ciertas condiciones.

Esta propiedad podría contribuir a reducir posibles efectos fototóxicos y ampliar las posibilidades de aplicación de estas herramientas en sistemas biológicos.

En particular, Jerez estudia un fitocromo de la bacteria *Xanthomonas campestris*. Su investigación busca comprender cómo cambia la estructura de esta proteína cuando recibe determinados estímulos luminosos y de qué manera esas modificaciones influyen en su funcionamiento. Para avanzar en ese objetivo, combina técnicas de biología estructural y biofísica.

A partir del conocimiento de estos cambios estructurales, la investigación apunta a desarrollar una herramienta optogenética mediante ingeniería de proteínas. La finalidad es aprovechar la respuesta de estas moléculas a la luz para controlar potencialmente otras funciones biológicas de interés clínico y biotecnológico. “Esto puede abrir posibilidades para estudiar y, a futuro, regular procesos celulares de una manera mucho más precisa, con potenciales aplicaciones biotecnológicas y, sobre todo, biomédicas”, sostuvo.

Aunque se trata de una línea de investigación en desarrollo, sus resultados podrían aportar conocimientos relevantes para diseñar nuevas herramientas destinadas al estudio de procesos celulares y, eventualmente, explorar aplicaciones en el ámbito de la salud.

Durante la entrevista, Jerez también destacó el papel de la universidad pública en la formación de investigadores y en la generación de oportunidades para jóvenes de distintas regiones del país.

Como egresada de la UNSE, consideró importante transmitir que es posible iniciar una trayectoria científica desde instituciones universitarias del interior, sin que sea indispensable trasladarse a una gran ciudad o al exterior para dedicarse a la investigación. “Me gustaría decirles que se animen a hacer ciencia, que tengan esa curiosidad y que no sientan que para dedicarse a la investigación tienen que irse necesariamente a otro país o venir de una universidad de una gran ciudad”, expresó.

En ese sentido, señaló que la universidad pública no solo brinda formación profesional, sino que también permite descubrir vocaciones y acceder a oportunidades que muchos estudiantes desconocen al comenzar sus carreras.

La becaria doctoral también resaltó la calidad de la investigación científica argentina y el trabajo cotidiano de docentes, investigadores y equipos de laboratorio que generan conocimientos y participan en proyectos de alcance internacional.

Sin embargo, advirtió que para sostener ese desarrollo se necesitan condiciones adecuadas a largo plazo. “Para que la ciencia pueda crecer necesita inversión, continuidad y oportunidades. No alcanza con tener una buena idea: también hacen falta equipos, formación, recursos y grupos de trabajo que puedan sostenerla”, afirmó.

Finalmente, alentó a los estudiantes a acercarse a sus docentes, hacer preguntas y explorar las posibilidades que ofrece la investigación científica.

“En Argentina se puede hacer ciencia. Desde nuestras universidades se puede generar conocimiento que aporte al mundo y vale la pena apostar por esa posibilidad”, concluyó.