31 May, 2026
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Clima extremo condiciona el inicio de la campaña agrícola

Clima extremo condiciona el inicio de la campaña agrícola

El inicio de la campaña agrícola 2025/26 en el este de la provincia de Santiago del Estero se encuentra fuertemente marcado por condiciones climáticas excepcionales, caracterizadas por un exceso de precipitaciones y elevadas temperaturas. Así lo detalla el último informe agrometeorológico elaborado a partir del análisis del ingeniero agrónomo Omar Puig, referente de la Estación Experimental Agropecuaria Quimilí del INTA.

De acuerdo con el informe, las lluvias registradas durante el trimestre noviembre-diciembre-enero superaron ampliamente los promedios históricos tanto en el noreste como en el sudeste santiagueño. Este escenario resultó altamente favorable para la implantación de los cultivos de verano, que avanzan con muy buena disponibilidad de humedad en el perfil del suelo. Asimismo, los lotes ya sembrados muestran, en general, un excelente desarrollo vegetativo, lo que permite proyectar un arranque de campaña con bases sólidas.

Sin embargo, la situación climática no fue homogénea en toda la región. Durante la primera quincena de enero, los departamentos Belgrano y Taboada, ubicados en el sudeste provincial, fueron afectados por precipitaciones de carácter extraordinario. En apenas dos eventos, se registraron acumulados superiores a los 300 milímetros, lo que provocó inundaciones en diversos sectores, encharcamientos prolongados y caminos completamente anegados, especialmente hacia el sur del departamento Belgrano.

Puig explicó que la falta de infraestructura vial con obras hidráulicas adecuadas agravó el impacto de estas lluvias intensas. En muchos casos, los caminos rurales funcionaron como verdaderos embalses, impidiendo el escurrimiento natural del agua. Esta situación amplió la superficie afectada, prolongó los tiempos de drenaje y elevó significativamente el nivel de la napa freática, generando consecuencias sociales, ecológicas y económicas.

A pesar de estos inconvenientes, el balance productivo general para el este provincial continúa siendo positivo. Si bien algunos lotes deberán ser resembrados debido a fallas en el nacimiento o muerte de plantas causadas por los encharcamientos, y existen campos de girasol con cosechas demoradas por falta de piso, el panorama general es alentador. La campaña presenta una buena implantación de cultivos, perfiles de suelo con excelente humedad y una napa freática recuperada, que podría convertirse en un factor clave para sostener los rendimientos ante eventuales períodos secos, especialmente en el sudeste.

En cuanto a las perspectivas climáticas, el informe señala que el verano comenzó bajo la influencia de “La Niña Débil”, aunque con una tendencia al aumento de la temperatura del Océano Pacífico Ecuatorial. Este comportamiento permitiría una transición hacia un escenario “Neutral Cálido” hacia el final del verano. Para el otoño se prevé la continuidad de esta condición, con la posibilidad de evolucionar hacia un “Neutral Muy Cálido” y, eventualmente, un “El Niño Débil” durante el invierno, cuya mayor expresión podría darse en la primavera de 2026.

A corto plazo, para el este santiagueño se esperan algunas precipitaciones durante la segunda quincena de enero y la primera de febrero, aunque de escasa magnitud. A este contexto se sumarían temperaturas máximas muy elevadas y la probabilidad de olas de calor intensas. Aun con buena disponibilidad de agua en el suelo, el estrés térmico podría afectar los rendimientos si las lluvias pierden frecuencia o se retrasan.

Hacia la segunda quincena de febrero, las precipitaciones volverían a incrementarse tanto en frecuencia como en intensidad, con la posibilidad de eventos puntuales severos, caracterizados por alta energía, fuerte actividad eléctrica y riesgo de granizo.

Estas condiciones podrían extenderse hasta el mes de mayo y no se descarta la ocurrencia de nuevos episodios de inundaciones y encharcamientos durante el período de cosecha, especialmente en el sudeste provincial.

Finalmente, el informe advierte que las olas de calor y las temperaturas máximas extremas se perfilan como el principal factor de riesgo climático para el desarrollo de la campaña agrícola 2025/26 en el este de Santiago del Estero, por su potencial impacto directo sobre los rendimientos y la estabilidad productiva.