El cáñamo industrial se consolida como nueva alternativa productiva en Santiago del Estero
En medio de las altas temperaturas y las condiciones desafiantes del suelo santiagueño, un cultivo poco habitual empieza a abrirse camino en la provincia: el cáñamo industrial. El departamento La Banda se convirtió en el escenario de uno de los primeros desarrollos vinculados a esta producción con potencial agrícola, industrial y alimentario.
La iniciativa es impulsada por los hermanos santiagueños Eduardo, Santiago, Agustín, Bernardo y Francisco Bailón, quienes decidieron unir sus conocimientos y experiencias profesionales para poner en marcha CUMI, un emprendimiento orientado al desarrollo del cáñamo industrial en la provincia.

El proyecto comenzó hace varios años con investigaciones y pruebas genéticas adaptadas al clima de Santiago del Estero. Luego de distintas etapas de ensayo, en 2025 lograron avanzar con la producción sobre cuatro hectáreas y obtener las licencias agrícolas e industriales necesarias para trabajar legalmente con este cultivo.
El cáñamo pertenece a la misma especie vegetal que la marihuana, aunque presenta niveles mínimos de THC —el componente psicoactivo—, por lo que no genera efectos narcóticos. Su utilización está orientada principalmente a la industria, la alimentación, la construcción y la producción textil, aunque también puede adaptarse al desarrollo de cannabis medicinal según el manejo productivo.

A partir de sus semillas se pueden elaborar harina y aceite ricos en proteínas y ácidos grasos omega 3, 6 y 9, además de producir fibras textiles, bioplásticos, materiales para construcción y biocombustibles.
En Santiago del Estero, el proyecto apunta precisamente a esa diversificación productiva. Desde CUMI trabajan actualmente en la elaboración de harina sin TACC y aceite prensado en frío, mientras avanzan en investigaciones vinculadas a suplementos para ganadería y materiales derivados de la fibra de cáñamo.

Uno de los aspectos más destacados del emprendimiento es el desarrollo de genética propia adaptada a las condiciones climáticas de la provincia, caracterizadas por las altas temperaturas y la escasez de lluvias. Las semillas utilizadas fueron mejoradas a partir de variedades traídas desde España en 2017.
El proyecto también mantiene convenios de trabajo conjunto con instituciones como el INTA, el INTI, la Universidad Nacional de Santiago del Estero y el CONICET, con el objetivo de avanzar en investigaciones relacionadas con alimentos, fibras y materiales sustentables.

Además del desarrollo industrial, la propuesta busca incorporar a pequeños productores santiagueños a una nueva cadena productiva. Según explicaron sus impulsores, el objetivo es construir una red de cultivo que permita alcanzar entre 200 y 500 hectáreas en los próximos años, generando nuevas oportunidades económicas y empleo local.
De acuerdo con un informe publicado por AgroNoa, Santiago del Estero ya comienza a posicionarse entre las provincias pioneras en el desarrollo del cáñamo industrial en Argentina, con perspectivas de agregado de valor y expansión de una nueva economía regional vinculada a la producción sustentable.