La chicharrita retrocede, pero las zonas endémicas siguen bajo vigilancia
El 49° informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, elaborado con datos aportados por INTA Quimilí a través de las AER de Añatuya, Malbrán, Quimilí y Sachayoj, advierte sobre una marcada disminución de la plaga tras las condiciones climáticas de agosto. Sin embargo, las capturas continúan por encima de las registradas un año atrás en sectores del NOA, NEA y Centro Norte, por lo que los técnicos recomiendan sostener el monitoreo y controlar los maíces voluntarios.
La chicharrita del maíz dio un nuevo paso atrás en amplias regiones productivas del país. Según el 49° informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, la amplitud térmica registrada durante la segunda quincena de agosto provocó una fuerte reducción de las poblaciones en las cinco zonas agroecológicas, un comportamiento que se refleja en el cambio de color de los mapas de abundancia elaborados por la Red.
El retroceso representa una señal favorable para los productores, aunque no implica que el riesgo haya desaparecido. En las zonas endémicas del Noroeste Argentino (NOA), el Noreste Argentino (NEA) y algunos sectores del Centro Norte, las capturas todavía se mantienen por encima de las observadas durante el mismo período del año pasado. Por ese motivo, el informe insiste en la necesidad de no bajar la guardia, especialmente ante el inicio de las siembras tempranas de maíz.
En este contexto, los técnicos consideran fundamental mantener esquemas de monitoreo activos y sistemáticos que permitan conocer la presencia y abundancia del vector en cada región. La información obtenida a través de las trampas constituye una herramienta clave para anticipar escenarios y orientar las decisiones de manejo, particularmente en aquellas áreas donde las poblaciones continúan siendo elevadas.
El documento también vuelve a remarcar la importancia del control de los maíces voluntarios, conocidos como “guachos”, que pueden actuar como un puente verde entre campañas. “Continúa siendo prioritario el control de maíces voluntarios, evitando la continuidad del ‘puente verde’ que puede favorecer la supervivencia y persistencia del vector entre campañas”, sostienen los especialistas de la Red.
La situación del NEA muestra con claridad la magnitud del retroceso registrado durante agosto. En esa región, las localidades con más de 100 adultos por trampa descendieron al 5%, frente al 44% observado un mes antes. Al mismo tiempo, la ausencia del vector pasó a abarcar el 27% de las localidades, cuando en la medición anterior representaba apenas el 3%.
El promedio regional también experimentó una caída abrupta. Mientras que durante la segunda quincena de julio se habían registrado casi 187 adultos por trampa, en la segunda quincena de agosto el valor descendió a 20 adultos por trampa. No obstante, la comparación interanual obliga a mantener la atención: durante el mismo período de 2025, el promedio había sido de casi 7 adultos por trampa.
De esta manera, aunque las condiciones climáticas contribuyeron a reducir significativamente la abundancia de Dalbulus maidis, los registros actuales todavía muestran una presión superior a la del año pasado en determinadas zonas. La diferencia resulta especialmente relevante para las regiones endémicas, donde la plaga puede encontrar condiciones favorables para persistir y afectar el desarrollo de nuevas campañas agrícolas.
El informe de la Red Nacional de Monitoreo, que incorpora los aportes de INTA Quimilí y sus agencias de extensión rural de Añatuya, Malbrán, Quimilí y Sachayoj, vuelve a poner en primer plano la importancia del seguimiento territorial. Para los productores, la recomendación es clara: aprovechar el retroceso de la chicharrita, pero sin abandonar las prácticas preventivas que permitan reducir su supervivencia entre campañas y evitar que el vector vuelva a multiplicarse con el avance de las siembras.