El empleo formal privado cayó por 13° mes consecutivo y volvió a niveles de 2014
La Argentina registró en junio una nueva reducción del empleo asalariado registrado. Según datos del SIPA, se perdieron 12.260 puestos de trabajo formales en el mes y, desde el inicio de la gestión de Javier Milei, la caída neta alcanza los 354.128 empleos.
El empleo formal continúa mostrando señales de deterioro y en junio volvió a registrar una nueva caída. De acuerdo con los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), el empleo asalariado registrado disminuyó por 13° mes consecutivo, mientras que el nivel de puestos de trabajo privados se ubicó en valores similares a los registrados hacia fines de 2014.

Durante junio se perdieron 12.260 empleos asalariados registrados en el conjunto de la economía. La mayor parte de la reducción correspondió al sector privado, con 6.261 puestos menos, mientras que el sector público registró una baja de 5.127 empleos y el trabajo en casas particulares disminuyó en otros 872 puestos.
Con esta nueva contracción, desde el comienzo de la gestión de Javier Milei la pérdida neta de empleo asalariado registrado alcanza los 354.128 puestos. De ese total, 246.312 corresponden al sector privado, 87.629 al sector público y 20.187 al empleo en casas particulares.
El investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA Autónoma, Luis Campos, advirtió sobre la extensión del proceso. Según señaló, el empleo privado registrado acumula 13 meses consecutivos de caída y, en términos absolutos, se encuentra actualmente en niveles comparables con los de fines de 2014. De esta manera, consideró que existe una tendencia de casi doce años de estancamiento en materia de empleo formal.
Industria y comercio, entre los sectores más afectados
Dentro del sector privado, la industria manufacturera continúa siendo una de las actividades más golpeadas por la crisis laboral. El sector acumula 20 meses consecutivos de retroceso en la cantidad de puestos de trabajo registrados.
A la situación industrial se sumó el comercio, que lleva 13 meses consecutivos con una reducción de su empleo formal. En cambio, la construcción presenta un comportamiento diferente luego del fuerte derrumbe registrado durante 2024, ya que en los últimos meses logró estabilizar su cantidad de trabajadores registrados.
La situación de la construcción adquiere particular relevancia debido a que se trata de una de las actividades con mayor nivel de informalidad de la economía, por lo que las estadísticas del empleo registrado no reflejan la totalidad de los trabajadores que participan del sector.
Caída del empleo público
El deterioro no se limitó al sector privado. En junio, la reducción del empleo público fue significativa y marcó un nuevo retroceso después de un período en el que parecía haberse alcanzado cierto nivel de estabilización.
Campos señaló que el empleo estatal parecía haber encontrado un piso hacia fines de 2025, pero que durante el segundo trimestre de este año volvió a registrarse una caída.
De todos modos, las perspectivas hacia los próximos meses presentan algún dato menos negativo. El adelanto de la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) correspondiente a julio mostró nuevamente una variación negativa, aunque de una magnitud considerada marginal, lo que podría indicar una moderación del ritmo de destrucción de puestos de trabajo.
Más monotributistas, pero sin compensar la pérdida
Una de las particularidades del actual escenario laboral es que la reducción del empleo asalariado registrado viene siendo parcialmente compensada por el crecimiento del monotributo.
Desde el inicio de la gestión de Milei se incorporaron 169.026 nuevos monotributistas, mientras que solamente en junio se registró un incremento de 4.360 inscriptos.
El crecimiento de esta modalidad laboral, sin embargo, no alcanza para revertir la pérdida de puestos asalariados formales y muestra, al mismo tiempo, una transformación en la composición del mercado de trabajo.
Los salarios privados tampoco logran recuperarse
A la caída en la cantidad de empleos se suma la dificultad para recuperar el poder adquisitivo de los trabajadores registrados.
Según los datos del SIPA, el salario real de los asalariados del sector privado tuvo en junio una variación prácticamente nula. En términos acumulados, se ubicó 0,8% por debajo del nivel de noviembre de 2023.
Pero más allá de la comparación con ese período, uno de los principales problemas señalados por Campos es el nivel actual de los ingresos. Según indicó, la mitad de los trabajadores registrados del sector privado percibe un salario de bolsillo inferior a $1.385.000.
Así, el mercado laboral argentino enfrenta un escenario marcado por una prolongada reducción del empleo formal privado, dificultades en sectores claves como la industria y el comercio, una nueva contracción del empleo público y salarios que todavía no consiguen recuperar plenamente su poder de compra.
