Morosidad récord: el plan del gobierno para frenar deudas
Ante el fuerte aumento de la mora en el sistema financiero argentino, el Banco Central avanza con una nueva herramienta para intentar contener el problema. Sin embargo, lejos de generar consenso positivo, la iniciativa despertó críticas tanto en bancos como en fintech, que coinciden en que podría resultar poco efectiva.
Diversos reportes privados indican que la morosidad ya roza el 11% en entidades tradicionales —un máximo en dos décadas— y que puede escalar hasta el 25% en billeteras digitales. En este contexto, el regulador busca implementar cambios, aunque logró algo poco habitual: una postura coincidente entre actores del sistema, pero en desacuerdo con la medida oficial.
El antecedente clave es el Debin (débito inmediato), habilitado en 2019 durante la gestión de Federico Sturzenegger. Esta herramienta permitía a las fintech debitar automáticamente las cuotas desde cuentas bancarias (CBU), lo que facilitaba el cobro.
Sin embargo, tras denuncias —como el caso Wenance— y tensiones con el sistema bancario, el mecanismo fue perdiendo respaldo. Durante la gestión de Miguel Pesce, el BCRA impulsó en 2024 las llamadas “Transferencias Pull”, que introdujeron más controles pero también mayor fricción en la experiencia del usuario. Ahora, el organismo propone un nuevo esquema: Cobro con Transferencia (CCT).

Cómo funcionará el nuevo sistema
El modelo plantea un proceso más controlado, pero también más complejo:
- El cliente solicita un préstamo desde una billetera o home banking
- Tras aceptar los términos, es redirigido a una interfaz similar a Transferencias Pull
- Debe autenticarse en su banco o fintech para dar consentimiento
- Los fondos se acreditan en la cuenta elegida
- Cada mes recibirá hasta tres avisos de pago, separados por 48 horas
- Si no paga en ese período, no se podrá debitar automáticamente
- No permite cobros retroactivos
- Las cuotas deben ser fijas e iguales
El cronograma oficial establece que el 8 de mayo se entregará la documentación técnica, en julio se realizarán las homologaciones y el 31 de agosto sería la implementación definitiva.

Críticas
Desde las fintech surge el rechazo más fuerte. Ejecutivos del sector advierten que el sistema agrega una “capa innecesaria de fricción” al exigir consentimiento explícito en cada cuota, cuando —según argumentan— ese permiso ya está implícito en la aprobación del crédito.
También cuestionan la rigidez del esquema: solo permite tres intentos de cobro y no contempla variaciones comunes en fechas de cobro de salarios. Esto podría provocar que muchas cuotas directamente no se cobren.
Otro punto crítico es que, si el cliente no paga en esos intentos, el sistema queda inutilizable para esa cuota, obligando a recurrir a métodos alternativos.