Situación actual del cinturón productivo frutihortícola de Santiago del Estero
Las persistentes e importantes lluvias registradas desde diciembre del año pasado en el área de influencia de la Agencia de Extensión Rural Fernández, del INTA Santiago del Estero, generaron impactos de distinta magnitud en la producción frutihortícola del área de riego del río Dulce según la ubicación, el tipo de suelo y el estado de los cultivos.
Las recorridas por la región y el acompañamiento constante a los productores por parte de los equipos técnicos de la AER Fernández y del Grupo de Investigación en Producción Vegetal les permitió observar un escenario heterogéneo de la situación actual de la producción, lo que les proporcionó información para realizar un análisis puntual por sector.

Si bien en términos generales las lluvias resultaron beneficiosas para la recarga de los perfiles del suelo y para todos sistemas productivos de la zona, en sectores puntuales, especialmente en Colonia El Simbolar, departamento Robles, y La Cañada, departamento Figueroa, se registraron precipitaciones que afectaron lotes hortícolas; especialmente los de siembra tardía.
Cabe resaltar que esta situación se agrava por deficiencias de drenaje de la zona que limitan el escurrimiento normal del agua de los lotes, y en algunos casos se requieren más de 10 días para “tener piso” y poder ingresar a los lotes a realizar las labores culturales correspondientes.

De acuerdo a los registros de la estación meteorológica de INTA-Fontagro, ubicada en el Sector B de la Colonia El Simbolar, los volúmenes caídos fueron más abundantes en diciembre con 186 mm, enero 168 mm y febrero con 93 mm respectivamente.
Con las lluvias caídas durante estos meses, en algunos sectores con limitaciones de drenaje se produjeron anegamientos temporarios que ocasionaron pérdidas parciales y, en ciertos casos, totales de sandías y zapallos (kabutia y butternut) que se encontraban en etapa de producción y cosecha. No obstante, la magnitud del daño no fue uniforme en toda la zona.

A mediados de febrero, en sectores donde persistía la saturación del suelo, se observó dificultad para iniciar labores de preparación destinadas a la campaña otoño-invierno. Esta situación podría demorar o reducir la implantación de cultivos de cebolla, zanahoria, lechuga, acelga, remolacha y otros, dependiendo de la evolución climática y del escurrimiento en cada establecimiento.
Más allá del evento climático puntual, el sector ya venía atravesando una situación económica compleja.

Resultados dispares en campañas anteriores: productores de cebolla y zanahoria registraron dificultades comerciales, con precios bajos y problemas de colocación en el mercado.
-Costos logísticos: el precio del transporte hacia mercados concentradores limita la competitividad, por lo que muchos optan por comercializar en el mercado local.
-Compromisos fijos: la incidencia de ciertos costos fijos limita los márgenes, en especial el del riego.
En algunos establecimientos se prevé una posible reducción en la superficie a sembrar en la próxima campaña debido al contexto climático reciente y a aspectos económicos. La magnitud de esta disminución dependerá de la evolución de las condiciones de suelo y de las expectativas de mercado.