Investigadores santiagueños crearon una herramienta que detecta preñez temprana de bovinos
Un equipo de investigadores del INTA Santiago del Estero desarrolló una innovadora herramienta para el manejo reproductivo bovino que permite realizar un diagnóstico híper-precoz de preñez mediante ultrasonografía color y técnicas de aprendizaje automático. El avance posibilita detectar hembras gestantes apenas 19 días después de la inseminación artificial, mejorando significativamente la eficiencia en los sistemas de cría.
Los resultados de la investigación fueron publicados en la revista científica Tropical Animal Health and Production, donde se destacó una efectividad cercana al 90% en la detección temprana de hembras no gestantes.

La herramienta fue desarrollada a partir de estrategias de aprendizaje automático que integran biotecnología reproductiva, ganadería de precisión y análisis computacional aplicado a la fertilidad bovina. El objetivo central es conocer el estado gestacional lo antes posible para optimizar decisiones productivas y reproductivas en los establecimientos ganaderos.
“El equipo realizó diferentes estudios para desarrollar un método objetivo, automático y rápido capaz de predecir el estado gestacional temprano en la hembra bovina”, explicó Sergio Roldán. En esta primera etapa, los modelos desarrollados lograron predecir de manera aceptable el estado gestacional en vaquillonas para carne a los 19 días posteriores a la inseminación artificial.

Uno de los resultados más relevantes fue la sensibilidad alcanzada por el sistema, cercana al 88%. “Esto significa que, de cada 100 vaquillonas no preñadas, la herramienta pudo detectar correctamente 88”, detalló Roldán. Según explicó, esta información resulta clave para tomar decisiones rápidas en el manejo reproductivo, permitiendo mejorar la eficiencia productiva, optimizar recursos y reducir el impacto ambiental.
La detección temprana de preñez es especialmente importante porque permite acortar los tiempos entre resincronizaciones de la ovulación para nuevas inseminaciones artificiales o transferencias embrionarias. Además, se convierte en una herramienta estratégica frente a situaciones de estrés nutricional, sequías prolongadas o necesidades económicas que obliguen a reducir carga animal, priorizando la salida de hembras no preñadas.

En este sentido, Pablo Reineri indicó que actualmente se trabaja en protocolos que permiten realizar inseminaciones artificiales cada 29 días en los animales que no quedaron preñados en el servicio anterior. “En un período de 60 días se pueden realizar dos servicios con inseminación artificial y un repaso con toros”, precisó.
Durante el estudio se evaluaron trece variables vinculadas al estado reproductivo y fisiológico de las hembras, entre ellas el diámetro uterino, la condición corporal, el peso vivo, la presencia de cuerpo lúteo, concentraciones hormonales y características del flujo sanguíneo y vascularización del cuerpo lúteo observadas mediante ultrasonografía color.

Posteriormente, mediante una herramienta informática especialmente diseñada, los investigadores analizaron imágenes ultrasonográficas y aplicaron modelos de aprendizaje automático, específicamente un sistema denominado Random Forest Classifier, para determinar qué variables contribuían con mayor precisión al diagnóstico temprano.
“Allí se detectó objetivamente que el área vascularizada del cuerpo lúteo, el flujo sanguíneo y la concentración de progesterona fueron las variables que más contribuyeron a la precisión predictiva del modelo”, explicó Juan Aller.

Los investigadores evaluaron luego un segundo modelo reducido, utilizando solamente esas tres variables principales, obteniendo igualmente resultados satisfactorios en la predicción temprana de preñez.
Tras los resultados alcanzados, el equipo continuará avanzando hacia una segunda etapa orientada a validar los modelos desarrollados. Actualmente, la herramienta ya funciona con asistencia técnica especializada, aunque el objetivo final es transformarla en un paquete tecnológico simple y accesible para productores y profesionales vinculados al sector ganadero.

Desde el INTA destacaron que este avance representa un importante aporte para la ganadería de precisión y para el desarrollo de sistemas productivos más eficientes y sustentables.