Por las inundaciones en Brasil, el precio de la soja subió con fuerza y alcanzó su máximo valor desde enero

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De la mano de una rueda positiva en Chicago, donde tocó su precio máximo desde el 24 de enero, la soja subió $5000 (1,92%) y cerró este lunes en $265.000 por tonelada en el segmento disponible de Rosario.

“Fue un comienzo de semana con precios que movieron nuevamente al alza en el mercado de soja, tanto en el segmento disponible como para las entregas diferidas”, resaltó el responsable de Research de la corredora Zeni, Eugenio Irazuegui.

Sobre eso, el experto acotó: “Por mercadería con descarga inmediata, se ofrecían $265.000 por tonelada por parte de las fábricas tradicionales. En cuanto a la operatoria a término, los contratos inmediatos no mostraron anotes y terminaron ajustando en $269.000 por tonelada”.

Por otra parte, los futuros con entrega a julio treparon US$4,50 por tonelada, hasta alcanzar los US$314,50 por tonelada.

La soja y los cereales subieron en Chicago

En el contrato con entrega a julio, la soja alcanzó su máximo valor desde el pasado 24 de enero y cotizó a US$458,84 por tonelada, tras registrar un repunte diario de US$11,30 (2,57%).

En esa posición, el trigo trepó US$8,54 y se ubicó en US$238,38 por tonelada, mientras que el maíz ganó US$3,44 y se valuó en US$184,64.

“El mercado de soja redobló la apuesta al comienzo de la semana, inmerso en las severas inundaciones que golpean al sur de Brasil. El trágico temporal ocurrido en amplias extensiones de Río Grande do Sul se convierte en un evento disruptivo en la operatoria, cuando la actividad de cosecha nacional estaba transitando las fases finales sin mayores complicaciones”, relató Irazuegui.

La actualización de pronósticos a corto plazo renovó el alerta por precipitaciones entre el jueves 9 y el lunes 13 de mayo.

“Ante la gravedad de la situación, con un creciente número de evacuados, extensas áreas bajo inundación, ríos desbordados, entre otras consecuencias, se abandonan los trabajos de cosecha”, pormenorizó el experto.

Aproximadamente, una cuarta parte de la superficie del estado quedaba pendiente por levantar y, dadas las circunstancias, no se descartan pérdidas productivas por entre 3 y 3,50 millones de toneladas.

“Es así como las posiciones a julio de 2024, futuros más negociados ante la próxima expiración de mayo, treparon a los valores más altos desde el 24 de enero pasado”, resaltó.

Adoptando la misma dinámica que en las jornadas pasadas, el maíz cotizó en la misma dirección, aunque con subas proporcionalmente inferiores a las obtenidas por sus pares.

“A las inclemencias climáticas del sur de Brasil, se sumaron señales de una demanda más activa en el comercio internacional. Por un lado, Taiwán salió a la búsqueda de cargamentos por unas 65.000 toneladas de orígenes opcionales y requiere que los envíos se lleven a cabo en el mes de julio”, indicó el especialista.

De ese modo, el país asiático intenta cubrir necesidades de consumo forrajero y dejará abierta la licitación hasta el miércoles 8 de mayo, inclusive.

En segundo lugar, el comprador estatal de Argelia (ONAB) concretó importaciones mediante la licitación emitida con anterioridad, pero aún sin precisar si se aseguró el total de las 160.000 toneladas solicitadas.

En tanto, el trigo no fue la excepción y presentó fuertes alzas en el comienzo de la semana.

“Los pronósticos meteorológicos siguieron mostrando escasos acumulados en el sur de Rusia para las próximas dos semanas, traduciéndose en un mayor riesgo de recortes de cosecha, en la medida que los cultivos invernales entran en las etapas de definición de rendimiento”, aseveró Irazuegui.

Importadores de Oriente Medio, norte de África y Asia suelen adquirir trigo ruso a precios competitivos y existe cierta preocupación en cómo reaccionarán si persisten las condiciones de tiempo seco.

“Además, el desastre climático en Río Grande do Sul también implicaría un inicio tardío de la siembra de trigo 2024/25. Normalmente, las primeras incorporaciones se llevan adelante a mediados de mes y suelen finalizar al cierre de junio”, agregó Irazuegui.

Las proyecciones de siembra, previas al trágico temporal, señalaban una intención de 1,40 millones de hectáreas en todo ese estado brasileño.

“Más allá de que Brasil ocupa un lugar mucho más acotado en el comercio mundial, no deja de ser un tema a seguir en la operatoria”, finalizó Irazuegui.

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